«No es misión de esta presidenta pasar a la historia por ninguna obra»
Lejos de los gestos personalistas que vinculan las gestiones de sus predecesores en el cargo con alguna actuación que catapulta al mandatario para la posteridad, Isabel Carrasco pone titular a su gestión en la Diputación: «Aquí la obra es que los pueblos estén atendidos, con servicios y prestaciones». Niega frentismo con la Junta por los episodios reivindicativos en materia de Educación, rechaza otras fórmulas que la del trabajo para avanzar y elude adelantar tiempos políticos sobre sucesiones y relevos. En el ecuador del mandato, Carrasco pone el ejemplo de la Diputación en auxilio —único— de los pueblos leoneses.

Isabel Carrasco, durante la entrevista, en su despacho del palacio de los Guzmanes.
—Viene a cuento que explique qué es la Diputación ahora que han puesto el foco de crítica en estas instituciones.
—Ahora no existe esa disyuntiva, esa discusión, que fue incluida de forma interesada por el PSOE. Está a punto de aprobarse por parte del Estado la modificación del régimen local, que viene a certificar que las diputaciones son imprescindibles. Las críticas a la administración local fue una forma de desviar la atención de las reformas que pide la ciudadanía; y si se hacen encuestas a la gente lo que se pide es que se adelgacen las administraciones autonómicas.
—¿Se consolida entonces su papel?
—Hace bien poco en una reunión sobre la administración local se puso de manifiesto que la diputaciones están cumpliendo con las exigencias para una gestión económica adecuada, en concreto la nuestra. Eso es la Diputación, una institución que debe procurar que todos los servicios básicos se apliquen en todo el territorio; y en eso estamos.
—Usted particularmente puede exhibir el éxito que es un presupuesto unánime. ¿Cómo se llegó a ese hito?
—Se llega a eso porque como he dicho siempre la Diputación debería de ser la institución menos politizada; tenemos que dirigirnos a los ciudadanos; lo que hemos hecho es permitir un acuerdo en el que se ve que debemos llegar por igual a todos los municipios y a todos los ciudadanos sin excepción. Y eso es lo que estamos haciendo, poniéndonos de acuerdo con los grupos políticos para sacar adelante el plan de empleo, los planes provinciales u otros; y todos los planes importantes por unanimidad.
—Ya no se escuchan aquellas críticas que se ocupaban a diario de Isabel Carrasco.
—Eso hay que meterlo dentro de las directrices políticas de un partido; hace dos años cambió la dirección de los socialistas, fundamentalmente, y anteriormente cualquiera pudo asistir a que el enfrentamiento no era sólo en la Diputación, también a nivel del partido; no había ningún diálogo con el secretario del PSOE. En contra de otra época anterior en la que yo había asistido a entendimientos con otro secretario, Miguel Martínez, con el que había tenido muchos acuerdos. Ellos han dado un giro que interesa a los ciudadanos; eso interesa y beneficia a los pueblos; debe prevalecer su interés, independientemente que aquí gobierne uno u otro partido.
—¿La gestión económica es un aval de su paso por la institución?
—Totalmente, y en plan de ahorro en gastos corrientes; hemos dejado de hacer cosas que no teníamos que hacer. También en los momentos duros hicimos algo importante porque en la liquidación del 2008 nos quitó el Estado mucho dinero, y otros no entendieron que había una situación complicada, pero nosotros sí. A partir del 2008 negociamos con los bancos para ajustar la devolución de deuda y estar más holgados. Hemos bajado la deuda; este año metimos un millón a mayores de lo que debíamos a amortización: Hemos hecho central de compras; plan de suministros y apunto de concluir central de telecomunicaciones; y planes de eficiencia energética en todos los ayuntamientos. Vamos a eficiencias lógicas que son esenciales para la Diputación.
—Ahorro y contención; y gasto, porque son lo único que tienen los pueblos de apoyo en la inversión y el desarrollo.
—Tengo muy claro que aquí estamos para ayudar a los pueblos; de lo que más orgullosa de todo estoy en la gestión es por atender a los municipios de 20.000 habitantes; salimos en su auxilio cuando la Junta retiró el plan de empleo; hay que tener en cuenta que con la retirada de fondos del Estado y la Junta la Diputación de León es la única que pone en marcha políticas de incentivos para el empleo; el año pasado logramos más de trescientos y empleos y este año hemos vuelto a hacerlo con ese ánimo de impulsar el desarrollo en las distintas áreas de la provincia.
—Sin ayuda externa, con fondos propios.
—Nosotros solos, sin ayuda de la Junta y del Estado, con 15 millones de euros hemos logrado poner en marcha un plan de empleo; hay que tener en cuenta el esfuerzo porque nos ha bajado el presupuesto global en un 20% desde el año 2007. Siempre descontado de las aportaciones que venían de esas administraciones, del Estado y de la Junta. Bajamos la aportación presupuestaria de 170 a 133 millones en los últimos años. Y aún así pudimos subir el último año dos millones de euros.
—La aportación limitada de otras instituciones que se une a los problemas para ingresar por venta de patrimonio para lograr financiación.
—Las dificultades porque no podemos hacer dinero de cualquier patrimonio que tengamos; a nosotros el Ayuntamiento de León nos bloqueó el desarrollo de la Lastra, y nos lo bloqueó en un momento que nos hubiera hecho falta para invertir en los pueblos; en el año 2007 nos produjo un gran quebranto porque en ese año el sector de la Granja se hubiera vendido perfectamente y hubiera apartado dinero para servicios de la Diputación, en los municipios, Lo aprobamos todo, está considerado de urbano, pero ahora no se vende nada; los propietarios nos dicen que vayamos despacio para la urbanización porque se sabe que no se va a vender.
—¿Puede traducir el esfuerzo inversor en los últimos años?
—Entre el año once, doce y trece, más de cincuenta y cinco millones en cooperación; planes provinciales, junta vecinales y otras cantidades en centros escolares y consultorios; y un plan especial de municipios que en un momento dado lo reorganizamos para dar a todos los territorios el mismo trato.
—Sus predecesores hicieron proyectos para la posteridad. ¿Con que obra se le va a recordar a usted?
—Ya dije que yo no venía aquí a tener que pasar a la historia por alguna obra; No es misión de esta institución que el presidente pase a la historia por una obra; ni es misión de esta presidenta; lo mejor es que se diga que durante estos años a los pueblos se les ha atendido bien, que los pueblos tengan lo necesario.
—Una observación: ¿resuelve los pulsos orgánicos en el PP como los tientos de la oposición?
—Pues sí. Porque si no me habrían echado. El partido es una organización complicada y hace falta mano izquierda y yo parece que la tengo aunque pueda dar otra sensación. Siempre hay intereses personales; desde finales del 2004 hemos ido caminando y parece que no lo hemos hecho mal. Renovamos el partido, tenemos buenos resultados.
—¿Cuál es el secreto?
—Yo estoy 24 horas al día a disposición de alcaldes y concejales, que son los que mandan en nosotros. Si alguno cree que está en algo porque le ha tocado está apañado; estamos dedicados a ellos porque no debemos a ellos. Sin alcaldes y concejales no estaríamos en ningún sitio. Los que tiene cargos en el partido y de mí misma; hay diálogo y atención. Lo que nos obligan los estatutos los hacemos con creces; hay cargos que no colaboran pero eso será un problema de ellos. Se les ha dicho que tienen que atender a los alcaldes.
—¿También usted?
—Tengo cada jueves un desayuno con alcaldes; por comarcas; catorce, quince. Cada uno expone sus propuestas y quejas, de la institución, de la Junta, del Gobierno. Se trata de que haya diálogo y de saber de sus inquietudes, que son las de sus vecinos, de la gente.
—¿Cómo discurre la sintonía con la Junta en materia de ordenación del territorio?
—Con la lealtad con la que debemos trabajar con la Junta en las reuniones, debemos poner lo que no está bien; y defender derechos de nuestra provincia. Le dijimos a la Junta que debía esperar a hacer la reforma local a que el Estado desarrollara su norma, ya que es norma básica y la de la administración autonómica podría chocar con ella. Puede ser que lo que establezca tenga un recorrido muy corto. Montoro y Beteta dijeron que entraría en vigor en enero del 2014. Ya veremos las modificaciones. Antes y un después de esta reforma. Lealmente hemos dicho lo que teníamos que decir en el sitio adecuado. No creo que eso deba parecer mal en Valladolid.
—¿Sostiene, entonces, las alegaciones?
—Lo que hemos presentado en alegaciones se mantiene; ahora estaremos expectantes a ver como se materializa; Eduardo Fernández estará en la ponencia en el congreso y cuando se debata en las Cortes también estaremos expectantes para saber como se desarrolla y nos afecta. Lo que está claro es que la ley que desarrolla el Estado es norma básica; si dice el Estado que las competencias de sanidad o educación no son de los ayuntamientos, se lo va a quedar la Junta. Nuestra posición en concreto es contraria a crear nuevos órganos y solapar otros.
—Las competencias impropias es un caballo de batalla que no ve el final
—Todo esto venía de atrás; había un pacto local que venía del 2006. Y yo me lo he tragado. Terminaba en el 2012 como estaba pendiente la reforma no se ha abordado otro plan. Después había un pleito en el año 91 con la junta que si yo llego aquí y retiro el recurso tengo que irme a casa me comen a críticas y hubieran dicho que hago dejación de funciones. Hubo un pleito de la época de Turiel contra la Junta que perdió la Diputación y que ha supuesto un desembolso importantísimo para la Diputación; yo cuando estuve en la Junta planteé un proyecto de pagar en cómodos plazos, tan cómodos que hemos pagado en el 2012. Luego se dejaron de pagar cantidades a la Junta, recayeron nuevas sentencias y hemos pagado; ahora renegociaremos. Hemos metido en la negociación cuestiones que nos interesan para evitar pagar más cantidades. Negociamos para que no nos cueste más dinero.
—¿Los avances que han transcendido con el asunto del psiquiátrico son para una solución inmediata?
—En ese tema estaban las cosas más embarulladas; es cierto que la gente que estaba en Santa Isabel y no debe tener atención psiquiátrica nos la hemos llevado a otro lugar de asistencia. Y, sí, ya está la negociación encauzada. Eran temas pendientes porque se inició una reforma de la administración local que está a punto de acabar.
—Casos de la polémica con educación. ¿Frentismo o reivindicación?
—Soy poco sospechosa de enfrentarme con la Junta; estuve allí 8 años. Pero si no hago lo que hago dirían que qué presidenta soy si no defiendo los derechos de León y los intereses de León; eso hice, como presidenta de la Diputación y del PP de León; dentro de una lealtad institucional tienes que hacer valer el interés de tu tierra porque si no que se diría del alcalde de Valladolid, que está todos los días de contestatario y se mete con todos sin que le hagamos nada. A todos nos ha tocado tomar decisiones que no gustan pero que alguien diga que hace eso y le echa la culpa a otro no lo veo bien. Reitero que en el tema de educación he agotado todas las posibilidades de diálogo.
—Ese arrojo lo toma el PSOE de patrón para la minería. Que hable Carrasco con Rajoy, dicen.
—En la Diputación y en el PP siempre hemos defendido la minería; yo entiendo que carguen contra nosotros por representar este partido en la provincia; puede ser halagador que la gente crea que yo puedo resolverlo todo, pero no es así; pero lo que quiero destacar es el papel de nuestros diputados y senadores, igual que los alcaldes que lo están pasando muy mal. El problema de la minería no es del PP, viene de antes; el mismo problema ya existía en el año 91 cuando cerró Sabero.
—Pasa con la minería; y con otros asuntos. Le molesta que le pidan responsabilidad a usted que no tiene competencias y no a Villanueva, por ejemplo.
—La gente ante una situación desesperada va donde quiere a reclamar y nosotros estamos más cerca; aquí estuvimos dos meses con gente encerrada; y recibimos huevazos en la sede del PP día sí y día también; yo creo que la gente, independientemente de la Diputación, recurre a nosotros por ser representantes del PP en la provincia, y desde luego que estamos más cerca que Villanueva y deciden que vienen aquí.
—De vuelta a la otra vertiente política de Isabel Carrasco, definido por el triunfo electoral sin precedentes de hace dos años.
—Primero, el que se quiera ponerse alguna medalla por los resultados electorales es que no tiene ni idea de esto; el valor es de cada uno de los candidatos en cada municipio. El valor es acertar con cada candidato.
—Y teme que la crisis termine por diluir esa realidad con siete cuerpos de ventaja electoral igual que acabó con el efecto Zapatero?
—No tenemos encuestas; las gente está trabajando de forma adecuada. En los municipios se vota a las personas con independencia de otras cuestiones. Falta mucho tiempo para las elecciones; en dos años hay mucho aún que trabajar. Presentaremos informe de provincia y esperamos que se valore; presentaremos en los municipios a quienes presentan nuestras ideas. Al final mandan los ciudadanos. El viento a nivel nacional incide. Esperemos que nos vuelvan a dar la confianza. Pero hay que tener en cuenta que es difícil repetir los resultados.
—Tampoco es que la acción del Gobierno de Rajoy en León les ayude mucho.
—Claro, puede haber un problema de no saber explicar. La ministra me dijo espantada lo que faltaba por pagar en el tren, y que no había dinero para nada; y hablo de unas cifras que se ponen los ojos como platos; el problema es que aquí había un gran socavón. Se fue haciendo una madeja; si siguen los socialistas en el gobierno esto hubiera sido peor. Se han paralizado inversiones porque no había dinero para hacerlas. Una situación catatónica, desquiciante, que a lo mejor deberíamos haber explicado a la ciudadanía, porque no hay dinero para nada.
—¿Dos años más sin proyectos a realizar en León?
—¿Qué proyectos? Hábleme de alguno.
—Infraestructuras. No tiene esperanzas de que cambie?
—Tengo esperanzas de que como dijo el otro día el presidente del Gobierno mejore la situación el próximo año; llevamos dos años arreglando el pasado, Debes salir del ahogo antes. Hay veces que se dice que no hace aquí algo pero está haciendo en otra provincia; eso es fácil de decir, pero hay que entrar en el meollo y saber que igual ya estaban adjudicadas las obras e igual romper el contrato es más costoso que terminarla.
—¿Cuál es su perspectiva para los dos próximos años?
—Seguiremos con una estabilidad del presupuesto, con la prioridad de hacer obras en ayuntamientos; iniciamos un programa de apoyo al tejido productivo de la provincia; en breve lo impulsaremos de nuevo otro plan para dar continuidad a ese apoyo, respaldo a productos de León y respaldo a la agroindustria; tenía claro que había que impulsar con microcréditos y estar al lado del desarrollo y empujar el empleo; este año dará para 371 personas. Y luego adaptaremos la organización de la diputación a los tiempos nuevos. El SAM será uno de los servicios que más relevancia tendrá.