Robos y actos vandálicos le cuestan a León casi medio millón de euros al año
La desaparición de cable de cobre del alumbrado público supera los 52 kilómetros .

secundino pérez
Con un goteo incesante, al Ayuntamiento se le van por el sumidero cada año cerca de medio millón de euros en material robado y reposición de mobiliario dañado por los actos vandálicos. Una costumbre que en el último ejercicio sumó 437.548 euros, según los datos aportados por las cuatro áreas en las que se acumula el balance de daños: Limpieza, Parques y Jardines, Obras y Servicios Eléctricos. Bancos destartalados, luminarias destrozadas a pedradas, pintadas repartidas por fachadas de monumentos y edificios privados que hay que limpiar, juegos infantiles levantados, papeleras arrancadas, contenedores quemados y, sobre todo, cable del alumbrado público robado para venderlo en el mercado negro. Una factura ciudadana por el comportamiento de unos pocos que lastra las arcas municipales, sin que los recursos disponibles cubran todas las necesidades.
El mayor coste para el Ayuntamiento, incentivado por el aumento de la cotización del material en el mercado negro, se apunta al lado de la columna de robos de los 52.446 metros de cable del alumbrado público. Sustracciones incesantes que han tocado todos los barrios, pero que sobre todo se han centrado en el extrarradio municipal, sin que todavía se haya podido reponer todo el material. Carencias, pese a los 200.000 euros de gasto habilitadas en las últimas semanas, que mantienen a media luz dese hace más de medio año zonas como la ronda Sur y el enlace con la León-Valladolid, el paseo fluvial de la ribera del Bernesga o zonas de las pedanías de Trobajo del Cerecedo, Armunia y Oteruelo, así como vías periurbanas, caso de la carretera de Carbajal de la Legua.
La factura tiene su capítulo destacado dentro de la limpieza. Costes que se centran en la recuperación o reposición de los contenedores con los que se entretienen los vándalos al prenderlos fuego o destrozarlos. Daños que al Ayuntamiento le suponen un coste de más de 27.500 euros, a los que se suman a mayores la tarifa por el hidrolimpiador de las pintadas y la mano de obra que, hasta que a principios de este año se municipalizó el servicio, se facturaba a la empresa Urbaser. Una suma de más de 36.000 euros asociadas al área.
Con un importe similar se resuelve el coste del vandalismo sobre los equipamientos de parques y jardines. Zonas verdes de ocio en las que por hurtos o destrozos de plantas cada año el Ayuntamiento se gasta más de 4.000 euros, a los que se añaden otros 6.000 euros asociados a los desperfectos que aparecen en el mobiliario de estas áreas de ocio, sobre todo en las zonas de juegos infantiles que aparecen dañadas por la acción de los vándalos. Costes por encima de los cuales aparecen otros daños como los registrados sobre los aspersores, llaves, mangueras y otros elementos.
Una sucesión de facturas que se completa con las pertenecientes a obras: 1.500 euros por bolardos que son arrancados, algunos incluso para su venta; 2.500 euros de barandillas rotas; 4.500 euros de bancos que, en su mayor parte en zonas de botellones, aparecen dañados sin tablas u otros desperfectos; y 1.000 euros en jardineras que tienen que ser reparadas.
Los recibos que hacen cola en las mesas del Ayuntamiento de León cada año. Casi medio millón de euros de gasto que hacen que la ciudad acumule en varios puntos sensación de abandono.