Manuel García alcalde de villaquilambre
«Estoy satisfecho de que Villaquilambre haya dejado de ser la casa de los líos»
El alcalde de Villaquilambre, el popular Manuel García, se muestra muy autocomplaciente en esta entrevista con la gestión de su equipo de gobierno en estos dos años tras el convulso periodo político precedente. Pese a la herencia envenenada de la ampliación del consistorio, el regidor asegura que le ilusiona concluirlo y centralizar en el nuevo todos los servicios municipales ahora dispersos.

El alcalde, de Villaquilambre, Manuel García.
—Al sobrepasar el ecuador de su mandato cuál es la autoevaluación que hace de su gestión en Villaquilambre. ¿Qué nota se pondría?
—Hay que tener en cuenta de dónde partimos y con qué medios contamos. Teniendo en cuenta todos esos condicionantes creo que la gestión del equipo de gobierno se puede considerar como sobresaliente. Suena como muy egocéntrico, pero teniendo en cuenta la situación que ha vivido este municipio, que era tan dependiente del ladrillo y de la construcción, la gestión es buena. Buena porque se está pagando a todo el mundo a una media de 27,7 días y porque a los vecinos se les están dando los servicios básicos y necesarios y no creo que estén notando una merma en cuanto a los servicios que se les prestaban. —Con esa autocalificación tan despampanante, la convivencia del pacto de gobierno la definirá entonces como una especie de luna de miel.
—Se da la circunstancia de que tanto el portavoz de Civiqus, Manolo Mitadiel, como yo, estuvimos juntos en la oposición. Es un hombre que entró como concejal en el 2003, lo mismo que yo, y siempre hemos tenido una buena relación y buena sintonía. Eso es muy importante entre los cabezas de lista, porque se puede hablar y llegar a entendimientos. El día a día es como en una familia. Puedes tener alguna cosa, pero no va a llegar la sangre al río. Creo que la decisión de Civiqus fue acertada y las conversaciones que tuvimos fueron las de formar un gobierno fuerte y estable para sacar adelante los proyectos y la deuda del municipio.
—¿Y cómo contempla en este tiempo el papel de los grupos de la oposición?
—En la oposición están el PSOE y la UPL, que estuvieron gobernando la pasada legislatura, y la verdad que poco nos van a poder decir a nosotros. Después de los cuatro años que tuvieron no están en situación de poder exigir mucho. Eso no quita para que en determinados plenos sí lo exijan y tengamos que recordarles la pasada legislatura. Luego UPyD e IU ponen toda la voluntad del mundo, pero es la primera legislatura que sacan representación en Villaquilambre y se les nota un poco la falta de rodaje político.
—¿Económicamente, cuál es la salud del municipio?
—Villaquilambre alcanzó una deuda cercana a los 17 millones de euros y gracias a la privatización del agua se consiguió un canon de cuatro millones. Con esa cantidad pagamos muchas facturas y ahora estamos en una deuda de unos 12,5 millones. Eso supone que cada año debe aparecer un millón de euros para amortizaciones e intereses. Si sumas personal y algunos gastos fijos, la verdad es que te queda poco para hacer grandes obras. Pero ahora sólo se compra lo que se puede pagar.
—¿Alcanzar la barrera de los 20.000 habitantes sigue siendo una meta irrenunciable para el cuarto ayuntamiento de la provincia o ya no lo es tanto tal y como están las cosas en general en las administraciones?
—Tenemos 18.250 habitantes reconocidos. Andamos depurando el padrón y calculamos que antes de que acabe el año el INE nos pueda reconocer 500 más. Entonces estaremos cerca de los 19.000. Sí que nos tenemos que volcar en ser un municipio de primera categoría para desde el punto de vista tributario dejar de estar bajo la órbita de la Diputación y pasar a la órbita de la Junta de Castilla y León. Aunque ahora también estamos a expensas de las interrogantes que se plantean con la reforma de la administración local en cuanto al tema de las competencias.
—Por lo que dice, alguien podría llegar a interpretar que la Diputación no le trata demasiado bien. ¿Cuáles son las relaciones con las administraciones superiores?
—Al contrario. Puede quedar un poco mal decir que la Diputación Provincial nos trata muy bien, porque Isabel Carrasco es la presidenta del partido, pero es que es la verdad. Desde el primer momento es la administración que más se ha volcado con Villaquilambre y la que más ha aportado. En los próximos meses va a arreglar también la calle Real con una inversión importante y todos los años en cuanto a obras nos llegan unos 165.000 o 170.000 euros, aparte de todas las subvenciones para cultura o deporte. Lo que sí me gustaría es que la Junta de Castilla y León apoyara un poco más. Me gustaría porque estamos aún pendientes que nos paguen 600.000 euros del centro de día, que está terminado. y la empresa ha cobrado todas las certificaciones porque el Ayuntamiento ha adelantado ese dinero.
—¿Como resulta la convivencia del Ayuntamiento con tantas juntas vecinales, sobre todo con la de Navajetera, y con la propia capital?
—Es un problema y un hándicap la dispersión geográfica que tenemos. Sobre todo de cara a la prestación de servicios, pero tenemos que amoldarnos. Y en cuanto a la convivencia, pues en cada pueblo hay un pedáneo, de distintos colores políticos, y creo que tenemos una buena relación en general con ellos porque son conscientes del momento que atraviesa el Ayuntamiento. Por eso intentamos colaborar con todos los máximo posible. Respecto a León, creo que es una ventaja que seamos todos del mismo color político para poder hablar y colaborar. Aunque luego choquemos con el tema económico, como en el caso de los bomberos, el consorcio de transporte o de la central de compras, de los que se habló en su día.
—¿De qué proyecto está más satisfecho en lo que va de mandato?
—Dejando de lado un poco los proyectos, una de las cosas de las que estoy más satisfecho es de que Villaquilambre haya dejado de ser la casa de los líos. No se oye ningún escándalo, ningún problema, ninguna trifulca, y la verdad es que venimos de unos años pasados muy convulsos y con muchos frentes abiertos. Ahora creo que hay una estabilidad y un equipo de gobierno serio y eso se transmite a la ciudadanía y al resto de los municipios. ¿De qué proyecto me enorgullezco? Pues la verdad es que tengo una especial ilusión por terminar el edificio nuevo del Ayuntamiento. A los pocos días de entrar tuvimos que hacer frente al pago de 1,4 millones, gracias al ICO, y a lo mejor la ampliación a muchos vecinos no les hace tanta ilusión, pero hay que ser sensatos y hay que pensar que tenemos ahí metidos más de cuatro millones de euros y que no podemos mirar para otro lado porque todo dejaría de funcionar. Es un acto de responsabilidad terminar el edificio por todos los medios y centralizar todos los servicios aquí. Trasladar la Policía Local, Protección Civil, los juzgados y cerrar edificios que tenemos por ahí cuyos gastos nos comen por los pies. Este año vamos a invertir 300.000 euros, más una serie de mejoras. Cualquier empresa va a poder venir, pero se le va a adjudicar la obra a la empresa que más mejoras aporte. Entonces, siendo optimistas, creo que se pueden sacar unos 400.000 euros de obra. Quedan 800.000 para terminar… A ver si el próximo año le damos otro empujón y ya veremos después como lo vamos amueblando poco a poco.