La unidad del dolor vuelve a cerrar y no funcionará hasta el 2 de septiembre
El servicio reforzó consultas las últimas tres semanas para atender a los pacientes.

Especialistas de la unidad del dolor atienden a uno de los pacientes.
La unidad del dolor del Hospital de León vuelve a cerrar y no reiniciará la asistencia hasta el 2 de septiembre. Es el segundo parón de este servicio este verano, pero ahora son las vacaciones del personal lo que motiva el traslado de las agendas hasta la primera semana de septiembre. El primer cierre se produjo la primera semana de julio y la denuncia del sindicato de Enfermería Satse y la presión de los pacientes motivó su reapertura el 19 de julio. En estas tres últimas semanas los anestesistas han reforzado las consultas para atender al mayor número posible de pacientes, que en días puntuales superaron el medio centenar diario en revisiones y ocho de nueva consulta. El objetivo era dejar a los enfermos atendidos y con la medicación al día para poder parar el servicio otros quince días en agosto, tal y como estaba previsto desde el principio.
Tres consultas diarias de anestesistas y dos enfermeras —una más de lo previsto— han conseguido sacar de las agendas a los pacientes con más dolor. «A toda la gente que reclamó se la ha llamado e incluso el gerente se ha disculpado por carta con algunos de ellos», aseguran fuentes hospitalarias.
La diferencia de este cierre es que ahora «todo queda controlado», afirman las fuentes. «En esta segunda quincena de agosto no habrá consulta de médico por lo que los pacientes que se están atendiendo ahora se les vuelve a citar a partir del 1 de septiembre».
La denuncia de Satse
El sindicato Satse denunció el 7 de julio en un comunicado que la unidad del dolor del Hospital de León había cerrado sin previo aviso a los pacientes. Algunos enfermos con cita se encontraban con las puertas cerradas del servicio sin que nadie les explicara lo que hacer.
Una semana después de la denuncia, con decenas de quejas de pacientes, sindicatos y políticos, la unidad volvió a abrir. Esta vez a pleno rendimiento para dejar atendidos a los pacientes, que vuelven a ser citados a partir de septiembre.
Las vacaciones del personal sanitario y la utlización de los tres anestesistas de la unidad para reforzar los quirófanos y reducir lista de espera fue el desencadenante del primer parón.
Los testimonios
A Constantino Fernández le tocó sufrir las consecuencias de este «movimiento» de agendas, como lo calificó el gerente del Hospital de León, Juan Luis Burón.
Pérez acudió a citación el día 18 de julio con un volante urgente expedido por el traumatólogo para una consulta en la unidad del dolor y otra para rehabilitación. «Me dijeron que el servicio de rehabilitación tenía mucha lista de espera y que lo más probable es que me tocara antes la unidad del dolor, pero que en esos días estaba cerrada».
Constantino lleva parches de morfina y toma un tratamiento de pastillas contra el dolor tras varias operaciones de espalda que le han reducido la movilidad. «Puse una reclamación, pero nadie me ha contestado. Ahora me ha llegado una citación para la unidad del dolor para el 4 de septiembre, pero antes empiezo con la rehabilitación en el Hospital».