Samuel folgueral
«en verano había mucha más cercanía familiar»

Samuel Folgueral es el cuarto alcalde de la democracia en el Ayuntamiento de Ponferrada. El mayor de cuatro hermanos «bastante aplicados» que siempre aprobaban en junio, cada verano podía disfrutar de tres meses de vacaciones que repartía entre el pueblo de sus tíos maternos y el Mar Menor.
El mes de julio lo pasaba entre Ponferrada y Villadepalos, el pueblo en el que se reunía la familia los fines de semana y, especialmente, durante las fiestas de La Magdalena alrededor del 22 de julio. El alcalde recuerda los paseos con sus primos y el ir a merendar al Campo del Virto, con «la manta, la comida y las familias sentadas a la sombra bajo los chopos, comiendo ‘de campo’». Más puntualmente la familia se acercaba a Carracedelo para comer anguila en el bar El Cruce .
En agosto sus padres, un capitán de la marina mercante y una profesora de EGB, cogían vacaciones y se llevaban a sus cuatro hijos a la zona de San Javier, Cartagena y Santiago de la Ribera, en el Mar Menor. «Fuimos tantos años que conocíamos al policía municipal, al que vendía helados en la plaza, al de la gasolinera...», cuenta Folgueral.
Le gustaba el clima, el agua cálida del mar y el poder disfrutar de tanto tiempo de familia «en piña», sin presiones laborales ni escolares. «Había mucha más cercanía, y estábamos las 24 horas del día conviviendo. Lo recuerdo con aprecio, y también la bienvenida de los amigos del pueblo». Los granizados de limón y de horchata de Ginés, el heladero de la plaza, eran otro de los momentos favoritos del verano.
San Javier también permitía mayores espacios de libertad, ya que por las noches Samuel y sus amigos podían aprovechar las largas sobremesas de los padres para regresar a casa un poco más tarde de lo normal. Cecilio era su amigo íntimo allí, y algunas noches ambos se acercaban en bici al bancal del padre del primero para colarse en él y coger un melón o una sandía, «que era lo que apetecía con aquel calor».
Otro buen recuerdo son las cenas de gala en el Club de Oficiales del Ejército del Aire, en las que les solía tocar algo al bingo y —a pesar de ser de El Bierzo— a su padre los camareros siempre le reservaban «la mesa del gallego».
diego rodríguez
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