Banca comercial y cajas de ahorro

León y Ponferrada han perdido casi el 60% de las oficinas cerradas en la provincia.
El proceso de reestructuración de las cajas de ahorro ha venido obligado por las consecuencias de la crisis financiera, después de décadas de protección tanto por su naturaleza jurídica como por los intereses políticos que han sido determinantes en su funcionamiento.
En cambio, en la banca comercial el ajuste y la desaparición de entidades locales en las estructuras de los grandes grupos nacionales se produjo ya a partir de la crisis de los años setenta. Algunos de aquellos proyectos financieros, sin remontarse a las iniciativas de la primera mitad del pasado siglo, son hoy apenas un recuerdo en la historia económica de la provincia.
Es el caso del Banco Industrial de León, aquel ambicioso proyecto que trató de impulsar el desarrollo local entre 1963 y 1976, año en el que pasó a formar parte del Banco de Fomento.
Fue una época en la que también apostaron por el desarrollo rural los sistemas de cooperación financiera, como la Caja Rural del Bierzo, que operó entre 1961 y 1990. Entonces pasó a formar parte de la entonces Caja de Ahorros y Monte de Piedad de León. La Caja Rural de León fue absorbida por Caixa Galicia en 1992, después de 45 años de vida en solitario.
Desde fuera
Sin tener su origen en la provincia, también tuvieron o mantienen una presencia importante otros bancos. Es el caso del asturiano Herrero, creado en Oviedo por una familia que inició su fortuna en Villafranca del Bierzo, donde comenzaron también sus actividades financieras. Integrado en el Grupo Sabadell, desde este año opera con la marcha Sabadell-Herrero.
También tuvo una implantación destacada el gallego Banco Pastor. Aunque la mayor parte del negocio bancario está en manos de los grandes grupos nacionales (BBVA, Santander, Banesto o Popular).
En los años de la expansión económica también pusieron sus ojos en la provincia cooperativas de crédito como Caja Laboral, del grupo Mondragón; o Cajamar.