Good Fly insiste en iniciar desde Burgos las conexiones que contrató con León
El vuelo a Palma de Mallorca contó con 200 kilómetros de carretera añadidos.

Los pasajeros del vuelo León-Palma, en el autocar que los desplazó hasta Burgos.
Mallorca, como Ibiza y Baleares, Otra función de reclamaciones ante la ventanilla de Good Fly despidió la programación de vuelos de la primera semana de septiembre en la compañía aérea que volvió a añadir doscientos kilómetros por carretera al viaje previsto y contratado por los pasajeros que esperaban volar ayer a Palma de Mallorca. Un bus, de la misma empresa —también burgalesa— que suele socorrer las cancelaciones aéreas de Good Fly desde La Virgen del Camino fue el primer medio de viaje. Desde mediodía, dos horas más hasta alcanzar el aeropuerto de salida; el vuelo se emprendió a las tres de la tarde. La imprevisión es la constante a la que se somete al pasaje de una operación aérea que debía de haberse iniciado a las nueve y media de la mañana.
La compañía alegó ante los pasajeros que había advertido mediante mensajes de mail de la incidencia. Los afectados asumieron la variación como algo que llevaban ya entre la maleta, conocedores tal vez del reguero de cancelaciones que acumula la compañía en el aeropuerto leonés desde el primer día de septiembre.
Sin contar con los incidentes que se registraron a lo largo del verano, en los que se llega a sumar la anulación definitiva del enlace entre León y Tenerife, sólo en la última semana se han producido una decena de cancelaciones de vuelos en la parrilla que ofertaba la compañía aérea con salida o destino en La Virgen del Camino. La secuencia se volvió a repetir en la jornada dominical; el vuelo matinal se abrió con un viaje en autocar; y la vuelta de Palma de Mallorca en un avión de una compañía a la que el consorcio recurrió para dar fluidez al regreso de los pasajeros que de otra forma no habría podido salir de las islas Baleares.