Antibióticos se asoma a la liquidación si la propiedad no cubre ya los gastos

Trabajadores de Antibióticos, ayer en la concentración semanal ante la fábrica.
Junto a la versión que aportan los propietarios de la fábrica sobre el futuro de Antibióticos, corre otra de parte de los empleados, incrédula del regreso de la producción a través del inversor que anunciaron los Pucci; y otra más desde la vía judicial que interviene en el concurso de acreedores al que llegó la compañía tras rebosar en deudas: los administradores han dado este viernes de plazo límite para que desde la propiedad se asuma la deuda contra la masa que genera la sociedad. O el ingreso del dinero o pedirán la liquidación anticipada y extraordinaria de la compañía.
La urgencia de esta operación, que es un condicionantes de futuro para el devenir inmediato de la empresa, contrata con los avances optimistas que dejó trascender Calidad en la Elaboración el pasado miércoles sobre el resultado de su reunión con los administradores y un inversor, a la que acudieron representantes sindicales de Comisiones Obreras, UGT y Csif. Un inversor mexicano para Antibióticos es la opción que maneja la familia Pucci para afrontar gastos corrientes del complejo químico, inversiones tecnológicas para emprender el plan de negocio, saldar deudas con acreedores y devolver la actividad a la fábrica. Para el primer concepto se precisa una cantidad económica casi testimonial frente al montante de las cifras que plantearon en la reunión con el capital mexicano para afrontar el plan de negocio.
Antibióticos protagoniza ahora otras cuestiones en el ámbito judicial relacionadas con la deuda que trata de enjugar el concurso de acreedores. Los administradores concursales han notificado al juzgado la imposibilidad de poner a su disposición los dos coches de alta gama, Porsche Cayenne y Porsche Panamera, que resultaron embargados para cubrir una deuda contraída con la Seguridad Social. En ese intento, ya han solicitado a la propiedad de la fábrica la entrega de los dos vehículos para ponerlos a disposición de la Tesorería General de la Seguridad Social.
La administración concursal desconoce el paradero de los dos coches y anuncia a la autoridad judicial su entrega en el momento que proceda a su localización.