«Firmaron en el coche y con prisa porque estaba mal aparcado»
La empleada de la entidad reconoció haber sido ella quien puso la x en las casillas en las que los clientes manifiestan ser conscientes del producto que están contratando y de los riesgos que asumen, aunque previa consulta con los clientes, más en concreto con la esposa, ya que fue ella la que el 1 de agosto acudió a la oficina, negando en la vista su esposo tanto el conocimiento del producto, como su experiencia en la contratación de otros similares y haber tenido conciencia del riesgo que asumían, añadiendo que esperó a su esposa en el coche, mal aparcado, en las proximidades de la sucursal, procediendo a firmarlo allí mismo cuando llegó con el contrato, que a continuación devolvió firmado por los dos, lo que da una idea de las condiciones en que se firmó y que se resumen en que fue a causa de la seguridad y confianza que a ambos les inspiraba la empleada, sin cerciorarse ni adoptar especiales precauciones, propias de una época que seguramente se puede considerar pasada.