Quiñones invita a debatir sobre la reforma de la Constitución
«Es una ley como todas y está sujeta a modificaciones, pero bajo el consenso».

Juan Carlos Suárez-Quiñones, Antonio Silván, Isabel Carrasco y Emilio Gutiérrez, junto a los estudiantes que participaron con sus ponencias en el acto institucional del Día de la Constitución .
El subdelegado de Gobierno en León, Juan Carlos Suárez-Quiñones, invitó ayer a los poderes públicos a no rechazar el debate en torno a la reforma de la Constitución: «Es una ley y como todas las leyes está sujeta a modificaciones».
Quiñones pronunció el discurso central del acto institucional conjunto de celebración del Día de la Constitución, que se celebró en el edificio de la Plaza de la Inmaculada con presencia de la práctica totalidad de los representantes de la vida civil, militar y religiosa. Alumnos de varios centros docentes de la capital participaron también con sus aportaciones a los discursos.
«Es un momento de dificultades, de controversia y de dificultad económica y social», dijo el subdelegado. «No hay que rechazar ningún tipo de debate sobre la reforma de la Constitución», pero con matices. «Cuando ese cambio se tenga que producir, que lo sea con al menos el mismo consenso político y social que presidió su nacimiento».
A criterio de Suárez-Quiñones, la reforma es posible «pero no urgente», fundamentalmente porque hay aspectos sin desarrollar que realzarían el potencial de la Constitución y permitirían el cumplimiento de sus propósitos, de los que dieron lugar a su nacimiento». Llamó a alejarse de debates «no urgentes» que además «no nacen del sentir general del pueblo ni de un interés común». Invitó a preocuparse más bien «por el bienestar de nuestros ciudadanos, por pensar qué más podemos hacer». Invitó el subdelegado a vencer «la testaruda curva negativa del empleo» y aumentar la ayuda a los desfavorecidos. Hace falta consenso «para mejorar la educación, la justicia, la protección social y para una mejor seguridad pública, todo ello de una forma sostenible económicamente. Esos tienen que ser los debates y allí hay que llevar los esfuerzos».
La Constitución estará «al final de todo reto y de todo debate» básicamente porque «es la puerta y es la llave para dar respuesta a cualquier aspiración». Incluso, según el subdelegado «para aquellas teñidas de desafío o de camino sin salida» porque la respuesta estará siempre «en la soberanía nacional que reside en todo el pueblo español».
Agradeció la presencia en el acto de todas las instituciones invitadas y de todos los asistentes en general «porque son ustedes la esencia de este acto, del pueblo en sí». Celebró que el país haya caminado «con seguridad, confianza y esperanza» durante todo este tiempo «por encima de esos 169 artículos» que han permitido vivir «con una estabilidad hasta ahora desconocida». Es hasta tal punto así «que las nuevas generaciones no tienen por qué entender que celebremos este día, porque ellos no conciben la vida sin derechos y sin libertades».
Quiñones se preguntó cuánto debe el país a la Constitución: «Sin una fortaleza de las instituciones consolidadas y custodiadas, no habríamos podido sobrevivir sin tener que ceder parte de nuestra soberanía a las instituciones económicas europeas en los momentos más críticos de esta crisis».
Basó en la fuerza del marco legal constitucional « y en los instrumentos de que disponen nuestros gobernantes «desde el presidente del Gobierno hasta el alcalde del municipio más pequeño». Así se han podido encauzar, según el representante del Estado en la provincia, «las decisiones difíciles que ha sido necesario adoptar para encauzar la corrección del déficit público, que comprometía nuestro futuro, llevándonos a un nivel de desempleo inasumible».
Gracias «a un estado de Derecho fuerte y a un Poder Judicial independiente» se puede esclarecer y erradicar «conductas inapropiadas de corrupción contrarias a las leyes». Sólo la Constitución ha permitido «compatibilizar la expresión de disconformidad de algunos ciudadanos con el normal funcionamiento del Estado».
El representante del Gobierno hizo votos para que la valoración que hagan los ciudadanos «no sea sólo de una manera inmediata con los resultados de las urnas, que también, sino con el análisis histórico que nos diga que hemos sido responsables en los momentos más delicados de nuestra historia reciente». Todo ello será más factible «si aparcamos nuestras convicciones si lo necesitaba el bien común».
«Nos queda mucho camino por recorrer, hagámoslo juntos», recomendó para concluir.