Manuel Mayo. secretario provincial de ugt
«A UGT no le tiembla el pulso para pedir responsabilidades»
Defiende que la organización está por encima de las personas y reclama que no se satanice al sindicato por las presuntas irregularidades de algunos. Si se demuestran, «no merecen estar en UGT»
El escándalo que salpica a UGT en Andalucía y que el secretario nacional del sindicato, Cándido Méndez, haya llegado a plantearse la dimisión «preocupan» en la organización provincial, que se esfuerza en volcarse en lo que debe ser su trabajo diario.
—¿Cómo viven desde León los escándalos, están afectando al sindicato?
—Causa preocupación, pero no impide que trabajemos como tenemos que hacerlo. Es algo puntual que puede surgir en cualquier organización, hay que esclarecerlo y resolverlo.
—Acusaciones como la de las facturas falsas ¿provocan que se dude de todas las organizaciones?
—Se quiere dar la sensación de que Francisco Fernández Sevilla, que lleva seis meses en el cargo, o Manuel Pastrana, si hay que retrotraer responsabilidades, son toda la UGT de Andalucía; pero no podemos caer en la satanización. La organización está por encima de las personas. El juez Pedraz ha rechazado investigar el caso, ahora hay que dejar trabajar a la jueza Alaya y cada uno tendrá que responsabilizarse de lo que se concluya.
—¿La dirección nacional está tomando medidas a tiempo, debe dimitir Méndez?
—Yo llevo seis meses en una vorágine de trabajo que te impide abarcar todo lo que pasa en el sindicato. No puede controlarse todo, cada uno tiene su responsabilidad. En Andalucía ya ha habido dimisiones, pero habrá que esperar la decisión judicial. A UGT no le tiembla el pulso para que paguen los que tienen que pagar, pero no puede extenderse la sospecha a todo el sindicato.
—¿Cuál es la filosofía de Manuel Mayo si detectara una irregularidad así en León?
—Estamos volcados en el trabajo del sindicato, pero si se demuestran acusaciones como las actuales esa gente irresponsable no merece estar en una organización como UGT. Llegado un momento así lo primero sería un cese fulminante, en el caso de que se realicen prácticas que son ilícitas y repugnantes. Al frente de un sindicato hay que dar todo por las personas, ser lo más honrado posible con la gente que cree en tí.