Diario de León

«Para frenar la delincuencia en León hace falta más prevención»

Ángel Miñambres pone fin el próximo día 30 a su vida profesional y abandona el cargo de comisario jefe provincial. En su carrera profesional figura desde dirigir la mayor operación antiterrorista de España a recibir un disparo que le tuvo seis días en la uvi.

Ángel Miñambres, en el transcurso de la entrevista que concedió a este periódico.

Ángel Miñambres, en el transcurso de la entrevista que concedió a este periódico.

Miguel Ángel Zamora
León

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A partir del próximo lunes, su vida será un domingo permanente. «Quiero dedicarme a leer. Es una cosa que he descuidado por falta de tiempo y quiero recuperarlo. Y hacer dos viajes con mi mujer».

—¿Muchos recuerdos ?

—Hice Magisterio, pero luego reconduje mi vida hacia la Policía... y hasta hoy. Fue en septiembre de 1972. Casi toda mi vida profesional ha transcurrido en Barcelona y en León.

—Y más de un disgusto...

—Casi desde el principio. El 1 de mayo de 1973 en una manifestación no prevista, murió mi compañero Juan Antonio González, en Madrid. En Barcelona, cuando estaba en la Unidad Antiterrorista perdí a otro amigo, en la detención de un terrorista. Y a los quince días de casarme, estuve seis días en la uvi por un disparo. Fue en agosto de 1980.

—Pero ha sido feliz en su trabajo ¿verdad?

—La suerte me ha sonreído siempre. Tuve la fortuna de dirigir la mayor operación antiterrorista , con 21 grapos detenidos en Corullón, Valladolid, Málaga, Barcelona... en enero del 85. Nos faltaban dos y los cogimos en un atraco en Zaragoza. Me quedo con ese servicio.

—¿León era su objetivo final?

—En absoluto. Yo venía dos veces al año, pero no me había planteado acabar aquí porque en Barcelona estuve muy a gusto. Coincidió que la plaza estaba libre y que, no lo niego, otros proyectos no salieron. Y han sido trece años aquí. No me arrepiento.

—¿Se imaginaba llegar al final de su carrera con el terrorismo casi aniquilado?

—Quien crea que hemos acabado con el terrorismo, está equivocado. Siempre he pensado que la única forma es el trabajo. Muchas veces hemos ido a intervenciones de las que hemos vuelto con lágrimas en los ojos. Es mérito del Gobierno, de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, de la voluntad de seguir y seguir... Yo creía que esa era la solución. Estuve muchos años en la lucha antiterrorista, pero no me apunto a este carro porque soy de los que piensa que no se ha acabado el terrorismo. Va a existir siempre y siempre habrá grupos con respuesta violenta. Me gustaría ver la desaparición total, pero lo creo imposible aunque ahora mismo siento un alivio muy importante.

—¿Ha tenido discrepancias con sus superiores?

—En todos estos años, nunca nadie me ha dicho ni que apretara más ni que levantara el pie del acelerador. Sólo me pedían trabajo. Jamás ningún gobierno me ha dicho nada de esto. Nunca.

—¿Es León un destino cómodo?

—Te da menos trabajo pero también te da más responsabilidad. Hay que dar cuentas permanentemente. Me he sentido querido en todos mis destinos. Este despacho exige muchas horas de trabajo y a quien me suceda le recomiendo que se dé cuenta de que León es un poco tapado, que unas veces trabajan unos y otras veces otros, y que aquí hay mucha labor si se quiere frenar la delincuencia. Se requiere mucha prevención. La base de la organización es la prevención y la sectorización.

—¿Hay zonas conflictivas ahora mismo en León?

—Todos tenemos en la cabeza estos días las compras en las tiendas de San Mamés o de Quevedo, pero tiendas hay también en Ordoño II... El Húmedo está a reventar por las noches. Ahí es donde hay que patrullar, a pie o en coche. No hay zonas conflictivas, hay momentos conflictivos y ahí es donde tenemos que estar. La Policía Nacional no tiene ningún misterio. Lo que hay que hacer es sacarla a la calle y enseñarla, que la gente sepas que nos pueden tocar y ver y hablar con nosotros.

—¿Hay colaboración con los demás estamentos?

—Con la Guardia Civil la tenemos por obligación, como ente estatal que somos los dos y con la Policía Local me produce un orgullo especial porque por no intentar impulsarlo no ha quedado. Si en algo me he distinguido es en eficacia y resultados. El objetivo era que los responsables trabajáramos juntos unas horas y que se evitara la descoordinación, para que no fueran tres patrullas diferentes al mismo asunto. Ellos nunca han regateado esfuerzos y nunca han recibido un no por nuestra parte, aunque era una andadura que no estaba fácil. Sólo era cuestión de conocerse más. Puede haber opiniones aisladas contrarias, pero saben que no tienen razón.

—¿De qué está más agradecido?

—De las plantillas que he tenido y de los compañeros jefes de comisaría en San Andrés, Astorga y Ponferrada. Y del apoyo de los comisarios Carlos Vázquez y Andrés Cadenas.

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