Diario de León

La milagrosa reaparición de Jesús

Rocambolesco relato del hombre que desapareció el día de Navidad junto al río.

Policías y amigos participaron en la peligrosa búsqueda.

Policías y amigos participaron en la peligrosa búsqueda.

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marco romero | león
León

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Podría haber sido un milagro de Navidad, pero las primeras investigaciones han encontrado tantas incongruencias que la policía ha decidido continuar sus pesquisas. Ayer, alrededor de las ocho de la mañana, aparecía por su propio pie el hombre de 43 años que el día de Navidad había desaparecido sin dejar rastro cuando, según el testimonio de su familia, se había dirigido al río Bernesga a buscar plantas para su acuario. Tenía la ropa mojada y caminaba hacia el vehículo que había abandonado el día antes, hacia las cuatro y media de la tarde, en el aparcamiento que se encuentra al final del Área 17. Su habla era fluida. La policía, que mantuvo vigilado el entorno durante la noche, le quitó el calzado y le cubrió con una manta. Entonces él contó su versión, un tanto rocambolesca y con muchas lagunas que la investigación no se explica.

Según su testimonio, a eso de las cuatro y media de la tarde del día de Navidad, se acercó a la margen derecha del Bernesga y anduvo como unos minutos río arriba. Entonces se golpeó con una rama y cayó al cauce. Las aguas le envolvieron y la arrastraron unos metros. En ese tiempo atravesó el río e intentó agarrarse a unos juncos, pero el esfuerzo fue infructuoso y el enorme caudal que llevaba el Bernesga ayer por la tarde le arrastró de nuevo hasta la orilla, donde finalmente se habría puesto a salvo. Entonces se quedó exhausto y desvanecido.

Oscuro como la noche

Según su reconstrucción, todo esto habría ocurrido entre las seis y las ocho de la tarde. Pero a partir de este momento el caso se vuelve tan oscuro como la gélida noche de ayer. En ese tiempo, la familia alertó a las fuerzas policiales y se puso en marcha un amplio dispositivo que rastreó el río desde Carbajal hasta Vilecha. A ellos se sumaron numerosos amigos y familiares, que peinaron el área marcada por el desaparecido centímetro a centímetro, una y otra vez.

Aquí es donde todo lo contado se empieza a resquebrajar. Por un lado, las horas. Desde que anochece hasta que amanece —siempre según su propia versión—, estuvo tendido junto al río, soportando temperaturas bajo cero y empapado. Pero una bata abandonada en el mismo lugar donde se supone que estaba desvanecido amanecía ayer como el cartón; primer milagro.

Segundo. Aunque ya era de noche cuando policías y bomberos iniciaron la búsqueda, el entorno definido por el desaparecido fue revisado palmo a palmo; incluso por sus propios amigos.

Tendría que existir un tercer milagro para explicar su supervivencia entre las gélidas y caudalosas aguas del río Bernesga, que el día del suceso se encontraba desbordado.

Pasada la noche, con los primeros rayos del sol, Jesús reapareció atravesando el puente peatonal del río Bernesga, dirigiéndose hacia su coche. Dos policías confirman esta imagen. Llegaba calzado. Se lo llevaron al Hospital. ¿Será su informe médico el cuarto milagro?

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