Los administradores matizan que la liquidación de Antibióticos no supondrá su desaparición
. El informe de la administración al juzgado desvela el interés por la compra de la unidad productiva . . La Seguridad Social exige el pago de casi un millón de euros de los seguros sociales desde agosto.

Imagen de archivo de la última visita de los propietarios a la fábrica de Antibióticos.
La primera fase del proceso concursal de Antibióticos aboca a una conclusión discordante con los intereses que muestra la propiedad de la empresa, aunque optimista frente a la tesis que proclama la supervivencia de la compañía, de la actividad económica en torno al emporio: «Salvo un cambio drástico en el comportamiento de los responsables de la concursada, adoptado desde el inicio del concurso y las circunstancias actuales, entendemos que la empresa está abocada a la liquidación, sin que ello suponga inexorablemente la desaparición puesto que existen interesados en la compra de la unidad productiva». Con esa contundencia concluyen los administradores concursales uno de los capítulos del amplio informe de situación que han remitido al juzgado. Informe que bascula desde la situación financiera a los movimientos mercantiles que dieron con la fábrica en el pozo de la quiebra. En ese análisis provisional sobre Antibióticos, que define un salto esencial entre los estadios que debe superar el proceso de intervención de la compañía, los administradores razonan su enfoque y previsión del proceso liquidador como única salida en una distorsión entre los hechos y la voluntad de los responsables de la empresa en concurso de lograr la continuidad de la sociedad. «A fecha de hoy —matizan en el informe que recientemente ingresaron en el registro del juzgado mercantil— no ha sido adoptada ninguna medida que acredite la existencia de recursos suficientes para hacer frente a los gastos contra la masa mínimos y necesarios para mantener un status quo dentro del concurso», analizan los administradores en referencia al plazo y las cantidades económicas que dispusieron para que la propiedad cumpliera con la cláusula que iba a desactivar de inmediato la solicitud de proceso de liquidación anticipada. Cuestionan en ese aspecto aquel anuncio sobre el cheque del millón de dólares que había aportado un inversor por carecer de forma y fondo legal en el proceso.
Contra las tesis que defienden la existencia de vías de financiación, los administradores concursales oponen otra realidad: la última semana del año 2013 la Tesorería General de la Seguridad Social requirió a la administración concursal los pagos de los seguros sociales devengados después de la fecha de declaración de concurso por un importe cercano al millón de euros; a esos plazos vencidos (agosto, septiembre y octubre) se unirá en breve el mes de noviembre.
El peso del pasado
El problema financiero diario que fluye contra un futuro de Antibióticos como lo quiere la propiedad se unen episodios recientes de la compañía que a juicio de los administradores, según detallan en el informe, han incidido de sobra en que la compañía se encuentre hoy varada por el endeudamiento. En esa descripción de causas, que se clasifican en una quincena de puntos que complementan las razones que explicaron los propietarios para razonar la quiebra —(a, cambio de estructura competitiva del mercado; b, cambio de prioridades de clientes; c, incremento de precios de materias primas; y d, ruptura del acuerdo de producción para la multinacional Amyris)— hay un capítulo destacado para la adquisición de la unidad productiva de la empresa Asturpharma, «que fue realizada a través de una sociedad vinculada con la concursada Antibióticos, concretamente con Farmastur 2010». A esta operación le dedican los administradores concursales un epígrafe independiente en el informe que remitieron al juzgado, tal vez debido a la relevancia extraordinaria que luego repercutió en las entrañas financieras de la compañía leonesa. De igual forma detienen la pausa del análisis en episodios como el de la venta de acciones de Fidia y Calidad en la Elaboración, en la venta de Vitatene o los incrementos de gastos mientras retrocedía el negocio desde el año 2010.