Los pueblos secos por la Variante de Pajares exigen ante la UE que se recuperen sus acuíferos
Los pueblos se unen para obligar a Fomento a que haga un plan de compensación .

La agrupación se reunió ayer por primera vez para marcar su estrategia judicial.
Al arroyo de Gistredo, en el valle de Arbás, bajaba a abrevar el ganado durante todo el año, pero va para tres otoños que en septiembre se convierte en un cauce seco. Como en los acuíferos de la Tercia. Y en las fuentes de Gordón. La cuenca del Bernesga que ahora se rebela para reclamar ante la Unión Europea (UE) que «se haga un proyecto de medidas correctoras y compensatorias» que ayude a subsanar «el trasvase encubierto al Huerna, en Asturias, que se ha producido con las perforaciones de los túneles de la Variante de Pajares», como anuncia el pedáneo de Ciñera, Juan López del Moral, portavoz de la agrupación de pedanías que suscribirá el documento destinado a Bruselas. «Lo que no puede ser es que cierren ahí, impermeabilicen las galerías o no, se marchen y quede la cosa sin arreglar», abunda.
Un núcleo social, promovido por el colectivo conservacionista Lacerta, en el que se arraciman Viadangos, Poladura, Casares, Ventosilla, Ciñera y Beberino, presentes en la reunión fundacional de ayer, pero al que se quiere sumar a Cubillas, San Martín, Rodiezmo, Buiza, Folledo y La Pola. Las poblaciones bajo las cuales los tubos y galerías abiertas por las tuneladoras han alterado por completo el discurrir de las aguas subterráneas. Unas bolsas que han invadido gran parte de las galerías y que desaguan por la desembocadura asturiana de Sotiello a un ritmo de 360 litros por segundo: cuatro piscinas olímpicas al día.
La queja se basa en «el incumplimiento del derecho comunitario de la Directiva Hábitat», explica el asesor jurídico del colectivo, Carlos González Antón, quien abunda en que la afección se da sobre una zona de la Red Natura catalogada como Lugar de Interés Comunitario (LIC) Montaña Central de León. La figura de protección ambiental que avala la petición para que la Comisión Europea inste al Gobierno de España a «elaborar un proyecto de medidas correctoras» para la recuperación de los acuíferos. Un entorno en el que, según el inventario que se hizo antes de empezar a horadar los túneles, hay 23 manantiales, de los cuales 10 se utilizan como abastecimiento a las poblaciones de San Martín, Poladura, Folledo, Buiza, Cabornera, Los Barrios de Gordón, Rodiezmo y Beberino; éstos dos últimos en los que los vecinos han tenido que ser abastecidos con cisternas mientras se hacían las nuevas captaciones.
Inventario
Las zonas en las que el colectivo reclamante hará ahora «un inventario sobre lo que se ha visto afectado, como fuentes, arroyos, pastizales y abastecimientos», detalla el asesor jurídico. El documento base para plantear al Ministerio de Fomento que cumpla con la elaboración de «un plan de recuperación de los acuíferos» que puede pasar por «bombeos a las cotas altas, la definición de balsas para captar aguas u otras soluciones». Una intervención que, por las características geológicas del entorno y el modo en el que los acuíferos y los arroyos en superficie se han ido al fondo con la apertura de las fugas en las galerías, se antoja urgente «antes de que sea irreversible».
Los daños se suceden después de que «en la declaración de impacto ambiental que se hizo en el 2001 se reflejara que no había afección al LIC Montaña Central de León porque se trataba de una intervención subterránea», reseña González Antón. «Se ha visto que eso no era así, como ya se había alertado, y lo que no puede pasar es que se cierre sin que se diga de quién es la responsabilidad y que el responsable, ya sean las empresas adjudicatarias o el Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif), asuma el coste de la compensación», incide el asesor jurídico.