Diario de León

«Los clientes ya piden ‘un Alauto’»

Alfonso García celebra los 25 primeros años de un proyecto con el que convirtió su pasión en vocación para transformarla en un proyecto profesional y empresarial.

Alfonso García, ayer ante el local de Alauto, situado en la Avenida de Europa de la capital leonesa.

Alfonso García, ayer ante el local de Alauto, situado en la Avenida de Europa de la capital leonesa.

María Jesús Muñiz Prieto
León

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Hay quien cuando vende un coche entrega una herramienta con ruedas que circula. Y hay quien vende una manera de ser y de entender la vida. Una ilusión, casi una declaración de principios. A esta última estirpe pertenece aquel díscolo adolescente que colgó (demasiado pronto, para disgusto familiar) los libros para aferrarse al volante de un destino que entonces apenas podía adivinar, pero que ya intuía que transcurriría pegado a los motores.

Alauto Automóviles celebra ahora sus primeros 25 años no sólo vendiendo, sino mimando los detalles que acompañan a la emoción de encontrarse cada mañana con «un coche que te arranca una sonrisa». «Aquí no hay prisas ni horarios. Ni sale un coche sin el depósito lleno y su mantina». De hecho, los vehículos de alta gama que hoy comercializa tienen desde hace años marca propia. «Los clientes ya vienen y piden ‘un Alauto’».

El empresario aprendió a amar los coches creciendo en el concesionario que tenía su padre. Tuvo prisa por volcarse en ellos. También por sacar el carné de conducir: «En Autoescuela Montecarlo consiguieron que el día que cumplí 18 años, el 4 de junio, me dieran un permiso provisional para poder conducir desde el primer momento». No se acuerda dónde fue cuando al fin arrancó. Pero sí en qué: «Un Lancia Delta de la I, color marrón». Y su primer coche, que financió religiosamente: un Autobianchi. «Estaba fascinado con ellos».

Alfonso García no mide el paso del tiempo en años, sino en la sucesión de las letras de las matrículas. «Era el año 82, porque llevaban la Y...». Y transmite el entusiasmo que dedica a cada uno de los vehículos que pasan, aunque sabe que sólo temporalmente, por sus manos. Lo que entrega es algo más que un coche, merece la pena explicar con entrega sus «bondades», sus detalles, aquello que les hace especiales.

Porque el artífice de Alauto buscó desde el principio en los coches que compraba por todo el país el pellizco de lo singular. Al principio ni soñaba con llenar su exposición de vehículos de alta gama. «Empecé con ‘Fiestas’ y ‘Corsas’. Pero ya entonces buscaba, iba por los bombonines». Porque siempre tuvo claro que había que ofrecer «coches muy guapos». Le sale con frecuencia el deje asturiano, de su Pola de Lena.

Pero la venta fue un paso más en una evolución que asegura que no estaba calculada ni premeditada. Cuando dejó de estudiar en la adolescencia, su padre le «castigó» en el concesionario familiar. «Primero de mecánico, cambiando los grupos diferenciales a los camiones». De las manos y la ropa llena de grasa pasó a los recambios «cuando llegó el turno. No era el hijo del jefe, era uno más; y obediente». Luego a la administración. De hecho descubrió su faceta comercial casi por casualidad. «Estaba en Asturias con unos amigos, me dijeron que buscaban un coche, les hablé de uno que tenía el concesionario. Entonces no había cómo verlo, pero le puse tanto empeño dibujándolo en una servilleta y describiéndolo que al día siguiente mi padre lo llevó hasta allí. Y lo compraron. Fue mi primera venta».

De ahí a montar su propia empresa hubo un paso. Y una visión clara basada en la experiencia: «No quería un concesionario, conocía bien las presiones de los fabricantes. Mi padre siempre dice que era poner tu dinero en manos de otros». Capitalizó su paro y sentó las bases de su negocio de venta de coches de segunda mano. «Son prácticamente nuevos, pero son mucho más baratos». Cuidar al extremo sus condiciones y no perder el contacto con los clientes tras la venta es uno de los secretos de un éxito que también tiene su componente de psicología, para adivinar el punto exacto de equilibrio entre lo que un comprador desea y lo que necesita.

De cara al futuro propone «seguir así, aunque suene soso. No distraernos, mantener los valores innatos de Alauto». Coincide en que la crisis no ha hecho tanto daño al consumo de lujo, pero asegura que entre sus clientes hay de todo. ¿Están ellos más optismistas con las noticias sobre el fin de la crisis? «Ufff. A ratos. A veces cambian de humor en media hora... Todavía habrá que esperar un poco».

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