Dividen en tres partes Antibióticos para facilitar su venta en liquidación
El plan prevé separar la zona química, el área de fermentación y la depuradora.

Vista de la depuradora, separada en una pieza para su venta.
La joya de la corona de Antibióticos, la unidad productiva de la fábrica, se podrá enajenar en tres partes, con el fin de facilitar una venta individualizada acorde a las líneas industriales de la compañía. Esta es una de las previsiones destacadas en el plan de liquidación de la empresa que han elaborado los administradores concursales de cara a la ordenación de bienes y derechos integrados en la masa activa.
De acuerdo con esta valoración concursal el área industrial de Antibióticos admite una división en tres partes que se aglutinaría en torno a la capacidad de fermentación, la estructura relacionada con la síntesis química y la planta integral de tratamientos de residuos. Esta clasificación se orienta en el plan de liquidación según la ubicación que ocupa en la estructura fabril de la empresa en quiebra, tal y como describen los administradores en el estudio que se atisba el proceso de enajenación de los bienes de los que dispone la sociedad para satisfacer la deuda contraída. Así, denomina unidad productiva uno, la zona dedicada a la fermentación y anexos que están ubicados al norte del recinto industrial; la zona dos, en el punto sur de las instalaciones se ofrecería a la venta la división ordenada en torno a la estructura del proceso químico y estériles. Por último, la unidad productiva tres debería comprender según esta planificación la depuradora. La estructura para tratar los residuos supone por sí misma una actividad de amplio recorrido si se tiene en cuanta la carencia que existe en la ciudad para esta función y el número razonable de empresas químicas ubicadas en el entorno que precisan de una dotación tecnológica como la que puede ofrecer la depuradora de Antibióticos. Hasta que se produjo el colapso de la empresa, esta planta integral de tratamiento de residuos prestaba servicio a varias industrias externas, que tuvieron que buscar otras soluciones alternativas después del precinto que sucedió a la intervención las autoridades medioambientales ante el peligro de saturación del sistema.
Los administradores concursales tienen en cuenta en su informe la complejidad de la instalación por los elementos comunes en las unidades uno y dos, en el caso de que llegue a prosperar una opción de venta individualizada de las divisiones propuestas. Aunque dejan abierta una clasificación posterior y flexible que sea acorde a las ofertas de compra que puedan aparecer cuando se abra el proceso de enajenación; de ese ámbito estarían excluidos algunos bienes de la empresa, de relevancia mediática en alguna parte del proceso concursal: los coches de alta gama o una plaza de garaje en el centro de Madrid.