Diario de León

TRIBUNALES

Las esposas, ni para el matrimonio

Un colombiano al que se acusaba de 49 robos y hurtos, de los que únicamente se apreciaron indicios en 28, es juzgado por sólo dos delitos y acaba absuelto en ambos.

Ardenxon Rodríguez relatando su historia.

Ardenxon Rodríguez relatando su historia.

Miguel Ángel Zamora
León

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Ardenxon no es ningún angelito. Fue condenado a un año y medio de prisión por un robo en Vigo y eludió la prisión porque el cumplimiento de la pena se suspendió a cambio de que restableciera el daño que había hecho a la víctima. 150 euros de valor de una cadena que le arrebató. «Estaba necesitado y hubiera hecho lo que fuera». Incluso tiene antecedentes penales por posesión de armas de fuego y se defiende con excusas demasiado banales. «Es que no me pude pagar un buen abogado para demostrar que la pistola en realidad era de mi ex mujer que utilizó esa estrategia contra mí por cosas del tío con el que se lió». Ya se ve que ha tenido una vida sentimental poco apacible. Por dos veces ha roto sus matrimonios. «Ahora tengo una novia pero está en Italia y casi no la veo». Y ni siquiera tiene trabajo: «Me saqué en España el título de transportista (saca el carnet) pero la empresa dio quiebra y me quedé en la calle».

Ninguna de estas circunstancias puede justificar, sin embargo, que se le atribuyera un robo en San Sebastián cuando se encontraba en Sevilla. Ni que le detuvieran como supuesto responsable de dos atracos en dos puntos diferentes de la localizad zamorana de Benavente a la misma hora del día. Ni que se perpetúe un error burocrático que casi es de chiste: «Di mi dirección postal de León y cuando me preguntaron en qué piso vivía dije que en el 4ºB, con b de Barcelona. Y ahora me están mandando los requerimientos... a Barcelona».

Diez años en España

Ardenxon Rodríguez Rodríguez nació en Colombia el 12 de abril de 1982. Tras llegar a España hace diez años fijó su residencia en San Sebastián. La Ertzaintza lo detuvo acusado de un robo en un piso en el que residían tres prostitutas brasileñas. «No las había visto en la vida». Pasó ocho días en la prisión de Martutene hasta que llegó la rueda de reconocimiento. Ninguno de los testigos lo identificó. Se fue a casa. Y a Colombia. Pero la vida allí tampoco era demasiado apacible.

Regresó a España y ya en León empezó su peculiar historia. Se le acusó de cuatro robos en Benavente, siete en Astorga, otros tantos en La Bañeza... Una lista interminable. «Le juro que no tuve nada que ver en ninguno». La Policía lo detuvo. Había tenido una discusión en su casa, por diferencias con el hijo de su segunda esposa, un muchacho de 18 años de edad, y cuando los agentes acudieron a inspeccionar el domicilio, se encontraron con que estaba en búsqueda y captura y el juez lo mandó al Centro Penitenciario Provincial de Villahierro. «Cuatro meses estuve allí en prisión preventiva hasta que se volvió a demostrar que yo no tenía nada que ver con lo que me acusaban».

Nunca en prisión

Todavía no ha pasado por prisión ni una sola vez por condena. Todas han sido a título provisional y en causas que posteriormente se han archivado. «Un policía me dijo una vez que si no colaboraba, me hundirían la vida. Pero que si les ayudaba a encontrar a quien lo había hecho de verdad, hablarían con la juez para que me librara de la cárcel. Si estoy aquí hablando con usted, está claro qué es lo que elegí...». En verano de 2013 volvió a estar entre rejas unos días. Siete robos le imputaban en total, todos ellos supuestamente cometidos en la capital. «No me ha reconocido ningún testigo en las ruedas y al final han archivado la causa. Como todas las demás». Resumen: 49 robos atribuidos, 28 con algunos indicios que no resultaron suficientemente consistentes, dos juicios y absuelto en todos los casos.

«Si soy tan malo, por qué no me pegan un policía al pulmón las 24 horas del día hasta que me pesquen en alguna? Soy un tipo muy peligroso ¿no?. Se supone que antes o después me pescarán en algo...» se queja. Por de pronto, la primera decisión que ha tomado es trasladarse a Madrid. «No puedo seguir viviendo aquí cuando sé que cualquier día van a volver a venir a detenerme. La última vez que me encontré con uno de los policías que siempre me trincaba le dije: ‘Ya estoy fuera, ya no hay ningún problema’ Y me contestó: ‘Tranquilo, que ya encontraremos la manera de que vuelvas a entrar».

Devolución

Lo único que pretende ahora es que le devuelvan las joyas que se incautaron en el domicilio en el que convivía con su madre la última vez que lo detuvieron y el dinero que también se llevaron. «Serán unos 3.000 euros todo, pero he ido a pedirlo al juzgado y me han dicho que lo tiene que verificar el fiscal. En la fiscalía me han dicho que es cosa de mi abogado. El abogado lo ha pedido pero le han dicho que depende del juez. Y así todo».

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