ECONOMÍA
La caída del tráfico se suaviza y avanza un cambio de ciclo
La crisis genera que la circulación de vehículos en las principales vías acumule menos descensos que desde 2007, que estuvo por encima del 20%

Un coche circulando por una de las carretera de la provincia
El tráfico en las principales vías de la Red de Carreteras del Estado a su paso por la Comunidad Autónoma suavizó en 2013 las caídas de los últimos años y apunta a un cambio de tendencia, con una recuperación de cara a los próximos ejercicios. Frente a los descensos acumulados desde 2007, con el inicio de la crisis, por encima del 20 por ciento las cifras del Ministerio de Fomento correspondiente al último año recogen una rebaja de la circulación de vehículos entre el 3 y el 5 por ciento de media e incluso hay algunos puntos que registraron aumentos.
Frente a los porcentajes acumulados de caída en la AP-66 entre León y Campomanes (Asturias), con un 27 por ciento, se quedaron en el 6 por ciento menos el año pasado. En la AP-71 (León-Astorga), se pasó de un descenso del 28,6 al 9 por ciento. En la AUtovía del Noroeste, en Torre del Bierzo, la caída fue del 4,5 por ciento en el último año. N-630 (junto a la Ruta de la Plata) registró desde el inicio de la recesión un 17,3 por ciento de caída de la circulación (-1,6 por ciento en 2013). Un porcentaje que se disparó hasta el 31 por ciento en la N-625, a la altura de Gradefes, en dirección a Picos de Europa. En este caso, la caída continuó en 2013, con una bajada del 15,7 por ciento.
Todas las provincias de Castilla y León experimentaron en los últimos seis años importantes caídas de tráfico. Las mayores reducciones se produjeron en las autovías, circunvalaciones, autopistas y carreteras nacionales. El efecto es palpable tanto en la circulación de turismos como en los vehículos pesados que utilizan las vías de alta capacidad en sus desplazamientos de largo recorrido, sobre todo en las provincias que vertebran los flujos del transporte por carretera.
La Dirección General de Carreteras, dependiente del Ministerio de Fomento, mide la Intensidad Media Diaria (IMD) de vehículos a través de las estaciones de aforo que están colocadas en diferentes puntos. Vías como la A-62, que vertebran gran parte de la Comunidad, experimentaron entre 2007 y 2013 un descenso de tráfico del 25,4 por ciento en la provincia de Burgos, a la altura de Villagonzalo, aunque el porcentaje de caída en el último año se quedó en el 1,1 por ciento. Esta autovía que comunica Burgos con Salamanca, a través de Palencia y Valladolid, tiene uno de los puntos intermedios en Magaz de Pisuerga (Palencia), donde la intensidad bajó un 20,9 por ciento desde 2007 y un 4,3 por ciento lo largo de 2013. En otros puntos de la también conocida como Autovía de Castilla los descensos fueron del 23,7 por ciento a su paso por Arroyo de la Encomienda (Valladolid), influenciado por los desplazamientos de largo recorrido pero también por los movimientos de los propios vallisoletanos, a la hora de moverse de un lado a otro de la ciudad por las rondas. En el último año, el tráfico de vehículos en esta estación de medición bajó un 7,8 por ciento. La estación del Ministerio en la localidad del alfoz de Valladolid registró en 2013 una media de 34.235 vehículos.
Un caso similar es el punto de Dueñas, a mitad de camino de Valladolid y Palencia, donde la intensidad descendió desde 2007 un 10 por ciento, aunque aumentó un 5 por ciento en el último año. No en vano, la autovía es muy frecuentada por las personas que acuden diariamente de Palencia a Valladolid, o viceversa, por la cercanía entre ambas ciudades.
En el caso de la provincia de Salamanca, el tráfico de la A-62 en La Fuente de San Esteban cayó a lo largo de 2013 un 2,8 por ciento frente al descenso del 26 por ciento desde 2007. Pese a ser la misma carretera, hay importantes variaciones en función de la zona. En Alaejos (Valladolid), bajó un 3 por ciento el año pasado mientras que la caída fue del 7,8 por ciento en los últimos seis ejercicios.
Otra de las carreteras que atraviesa la Comunidad, en este caso de norte a sur, es la A-1 entre Madrid y Burgos. Se trata de una de las autovías radiales que nace de la capital de España y que soporta gran parte del tráfico hacia el País Vasco. La Autovía del Norte perdió en los últimos seis años hasta un 27,5 por ciento de tráfico en la estación situada en Sarracín (cerca de Burgos capital) al pasar de una Intensidad Media Diaria de cerca de 27.000 vehículos a unos 19.000. En el último año, bajó un 3 por ciento. En la misma carretera en Lerma, la circulación cayó desde 2007 un 13 por ciento (-0,7 por ciento en 2013) mientras que en Cerezo de Abajo (Segovia) descendió un 14,5 por ciento (-7 por ciento el año pasado).
Autopistas de pago
La crisis también se ha dejado notar en las autopistas puesto que tanto transportistas como particulares han optado por utilizar una vía alternativa, en el caso de que existiera. Un claro ejemplo en la Comunidad Autónoma lo encontramos en la AP-1. Mientras que el tramo de la carretera de pago entre Burgos y Armiñón perdía más de 6.000 vehículos al día, con una bajada del 26,5 por ciento entre 2007 y 2013 (-3,5 por ciento el año pasado), la N-1 que transcurre perpendicular a la autopista solo caía un 7 por ciento, tal y como recoge la estación en Cubo de Bureba. Incluso, en 2013 la circulación en ese tramo aumentó un 0,3 por ciento.
La caída de vehículos puede estar más justificada en las carreteras de pago, ya que son muchos los conductores que optan por ahorrarse un dinero a cambio de incrementar los tiempos de desplazamientos o reducir la seguridad. La intensidad en la AP-6 entre Villalba (Madrid) y Adanero (Ávila) bajó desde 2007 un 29 por ciento, que se quedó en un -4,49 por ciento en 2013.
Frente a los porcentajes acumulados de caída en la AP-66 entre León y Campomanes (Asturias), con un 27 por ciento, se quedaron en el 6 por ciento menos el año pasado. En la AP-71 (León-Astorga), se pasó de un descenso del 28,6 al 9 por ciento.
El tráfico en la AP-51 entre Ávila y Villacastín cerró 2013 con un incremento del 0,41 por ciento y en la AP-61 entre Segovia y San Rafael, con una bajada del 1,73.
Carreteras radiales
Frente al descenso acumulado del 28,5 por ciento desde 2007 de la A-6 en Benavente .un importante cruce de caminos en las carreteras de la Comunidad- a lo largo de 2013 se redujo sólo el 1,5 por ciento.
La Autovía de la Rías Bajas que une las localidades de Benavente en la provincia de Zamora y Porriño en Pontevedra no sufrió los efectos de la crisis. La circulación en la A-52 en Palacios de Sanabria (Zamora) aumentó un 14,2 por ciento en los últimos seis años hasta una media diaria de 11.000 vehículos, aunque en 2013 cayó un 2,7. En la misma provincia, la IMD sólo descendió un 0,7 por ciento en Montamarta en la N-630 desde 2007 y aumentó un 3,1 por ciento en la comparativa interanual.
La caída del tráfico en algunas vías se debe no sólo a la crisis sino que está influenciado por el cambio de rutas de los usuarios. El caso más representativo ha sido la apertura de la A-601, conocida como Autovía de Pinares, que se ha convertido en una buena opción para viajar a Madrid. De ahí, por ejemplo, que el paso de vehículos en la N-601 (antigua carretera de Madrid) en Aldeamayor (Valladolid) no haya dejado de caer. En concreto, ha pasado de los 12.513 vehículos diarios en 2007 a los 8.876 del año pasado. Un descenso acumulado del 29 por ciento, que fue del 5 por ciento sólo en 2013.
En cambio, la N-VI (carretera de La Coruña) aumentó un 33 por ciento la circulación en San Rafael (Segovia) y, prácticamente, se mantuvo igual en 2013 en comparación con 2012. Un porcentaje sólo superado por la caída del 45 por ciento experimentada entre 2007 y 2013 en la N-620 en Fuentes de Oñoro (Salamanca). Se trata de un punto junto al límite de la frontera con Portugal que siempre ha sido muy utilizado para el transporte de mercancías por carretera. En el último año, cayó un 6,6 por ciento.
Nacionales
La crisis no ha hecho distinciones en el tipo de vía puesto que el tráfico ha bajado tanto en autovías como en carreteras nacional, con un único carril por sentido. Dos ejemplos claros de la bajada de la circulación en los años de crisis los encontramos en la N-122 (carretera de Soria) que el aforo situado en el término municipal de Peñafiel (Valladolid) pasó de contabilizar 6.614 vehículos en 2007 a 5.206 en 2013. Supone un descenso del 21,2 por ciento, aunque sufrió una caída del 1 por ciento el último año. En esa misma carretera pero en San Esteban de Gormaz (Soria) bajó en el mismo periodo un 13,5 por ciento pero en 2013 mostró una recuperación, con un aumento del 2,8 por ciento.
La N-601 (carretera de León) a la altura de Becilla de Valderabuey (Valladolid) acumuló desde 2007 un 24,2 por ciento menos de afluencia y se quedó en el -4,3 por ciento en 2013. En Ávila, están los ejemplos de la N-403 en Blascosancho, con una intensidad media diaria de vehículos que cayó un 2,2 por ciento en 2013, y de la N-110 en Piedrahíta, con un descenso interanual del 3,2 por ciento. Esta última carretera en la provincia de Segovia, en el entorno de Santo Tomé del Puerto junto a la A-1, perdió desde 2007 un 23,7 por ciento y sólo un 4 por ciento en 2013.
Y en León, la estación de aforo de Villamañan en la N-630 (junto a la Ruta de la Plata) registró desde el inicio de la recesión un 17,3 por ciento de caída de la circulación (-1,6 por ciento en 2013). Un porcentaje que se disparó hasta el 31 por ciento en la N-625, a la altura de Gradefes, en dirección a Picos de Europa. En este caso, la caída continuó en 2013, con una bajada del 15,7 por ciento.
En Soria, otra provincia que registra numerosos desplazamientos de largo recorrido, también experimentó bajadas desde 2007. La A-11 en Burgo de Osma perdió un 21,3 por ciento de vehículos en los últimos seis años aunque se limitó a -1,6 por ciento en 2013 mientras que el descenso en la N-111 en Almazán fue del 4,8 por ciento en el pasado ejercicio.
Frente a los descensos de tráfico, la Comunidad cuenta con carreteras que aumentan la circulación de vehículos en época de crisis. Son los casos de la A-67 que comunica la Meseta con Cantabria. La estación de aforo en Amusco (Palencia) registró un 15 por ciento más de tráfico, aunque cayó un 4 por ciento en 2013. Pero también la A-66, la autovía de la Ruta de la Plata, que a la altura de Cantagallo (en Salamanca y cerca de Extremadura) subió la IMD otro 18,7 por ciento desde 2007 (-0,7 por ciento el año pasado). La intensidad de vehículos en la A-15 en Ágreda (Soria) sólo bajó desde 2007 un 2,7 por ciento mientras que en la N-502 en Cuevas del Valle (Ávila) lo hizo un 8 por ciento.