SUCESOS
Investigan un ritual con velas en el cementerio de Villabalter
El pedáneo cree que fue una «chiquillada» pero pide a la Policía especial vigilancia

Parte de lo encontrado en el cementerio de Villabalter
Los agentes del Cuerpo Nacional de Policía de San Andrés del Rabanedo investigan un curioso incidente que se descubrió el pasado martes en el cementerio de Villabalter, donde, probablemente, se realizó un ritual santero o espiritista, ya que sus autores abandonaron junto a una lápida una veintena de velas de tres colores, flores, agua y comida. Los vecinos que acuden a diario hasta el camposanto local para honrar a sus familiares fueron quienes encontraron los objetos y alertaron al presidente de la junta vecinal, Ramón Sánchez, que se personó en el lugar.
El pedáneo localizó un cuenco con velas blancas, rojas y negras, dos botellas de agua, cirios y dos cazuelas de cocina con una pasta similar al mijo. Una de ellas contenía, además, un gran trozo de carne, y la otra, rosas rojas, bombones y sus envoltorios, según explicó. También comprobó que ninguna tumba había sido profanada o dañada, y que no se habían producido desperfectos.
Sánchez considera que la posible ceremonia fue sólo «una chiquillada», obra, seguramente, de adolescentes. Sin embargo, ha solicitado a la Policía una especial vigilancia del cementerio para disuadir nuevas incursiones. A priori, los agentes también se decantan por restar importancia al suceso y consideran que los autores pudieron ser jóvenes en busca de emociones.
Las velas poseen para muchas culturas un significado mistíco. Se encienden por diversos motivos, las blancas para invocar a las ánimas y purificar; las rojas simbolizan la pasión carnal y se usan para avivar la llama del amor; mientras las de color negro se emplean para contrarrestar maleficios y abrirse camino en épocas oscuras y tenebrosas. En el suelo del cementerio también apareció un cirio rosa, relacionado en el mundo de la videncia con la armonía y el equilibrio. Supuestamente favorece las relaciones, contribuye a que se lleve una vida sana y sin violencia.
El camposanto de Villabalter, construido en los años setenta, sufrió un ataque vandálico hace décadas que provocó la rotura de cruces y lápidas. En el entorno, la Guardia Civil recuerda que dos menores de 15 años, uno vecino de Trobajo y otro de San Andrés, causaron daños al cementerio de Pobladura del Bernesga en 2002, tras un botellón en el recinto.