«El único delito que ha cometido Raquel es ser amiga, que no pareja, de Triana»
Después de entrevistarse con ella los dos últimos días, el abogado confirmó ayer que Raquel «se encuentra bastante hundida». «Es un mal sueño», definió Torregrosa, quien insistió en que a partir de ahora será su compañero de bufete Fermín Guerrero quien asuma la defensa de un caso en el que «hay lagunas» y en el que «tendrán que demostrar la carga de las pruebas». «A falta de que se levante el secreto de sumario entendemos que todo es muy endeble», insistió el letrado, quien subrayó que «el único delito que ha cometido Raquel es ser amiga, que no pareja, de Triana». «La relación de amistad que tenía la ha perjudicado», abundó, tras reseñar que la agente tiene «una relación desde hace 15 años».
Frente a las contradicciones que hicieron que la juez decreta su ingreso en prisión, el abogado argumentó que «se trata de una persona apocada que tienen que tener confianza y que en un interrogatorio puede parecer dubitativa». «Puede que no haya reaccionado con la prontitud que debería, aunque no todos reaccionamos igual», concedió el letrado para justificar que no informara a la policía de que se había encontrado con Triana la tarde del crimen, al tiempo que se enrocó en que tardó 30 horas en entregar el arma del crimen porque no la encontró hasta la tarde del martes cuando iba a meter la bici en el maletero.
El abogado recalcó que «se está haciendo un juicio paralelo popular», por lo que mostró su postura negativa a que sea un «jurado popular» quien la juzgue, y apuntó que «es absolutamente falso que mediara en la compra de las armas o que las instruyera». «No tenía ningún conocimiento de que planearan matar a nadie, ni tenía ningún motivo contra ella. Le sorprendió la reacción del crimen, no lo comprende, ni lo esperaba», explicó Torregrosa, quien aseguró que «se le ha venido el mundo encima». «Es impensable que tuviera conocimiento. Es una persona servicial y cariñosa», declaró el letrado, quien repitió una vez más que «es inocente».