Diario de León

EL FUTURO DE UNA EMPRESA QUE FUE EMBLEMÁTICA

Presentan un expediente de extinción de empleo para 226 trabajadores de Antibióticos

Sólo se salvan 24 empleados como retenes de mantenimiento

Asamblea de trabajadores en Antibióticos

Asamblea de trabajadores en Antibióticos

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LUIS URDIALES | LEÓN
León

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Esta era una de las situaciones potenciales a las que se podían enfrentar en la plantilla de Antibióticos tras el cúmulo de incidencias que arrastra en la quiebra de la empresa. Tras dos años de paralización de actividad, intervención judicial para detener la quiebra, una deuda que supera con creces los sesenta millones de euros, cinco expedientes de suspensión de empleo para dar amparo a los trabajadores el escenario crítico acaba ahora en la presentación de un expediente de extinción de empleo al que están abocados 226 trabajadores de la compañía. La práctica totalidad de los que le restan a la empresa tras su entrada en la espiral de declive. Por la planificación del despido, se van a mantener 24 empleados vinculados a la empresa, asignados a una función laboral de retén o mantenimiento; el resto está incluido en el expediente de extinción. Antibióticos mantiene a fecha de hoy 250 empleados, luego de un rosario interminable de bajas y despidos inversos, provocados por la parte asalariada, agotada ante la suma de impagos y atrasos de nóminas. Desde que brotó la crisis, en la empresa leonesa se han amortizado cerca de medio centenar de puestos de trabajo, sobre una plantilla que rozaba los 300 integrantes en el momento del crac.

Falta de perspectivas

La depresión que acumula Antibióticos razona esta medida traumática propuesta por los administradores concursales que se ha registrado ya en el juzgado que gestiona el concurso de acreedores, para que desde este órgano se disponga sobre su aplicación de forma inmediata. La falta de perspectivas en la venta de la fábrica, que se suponían como salida natural al proceso de liquidación abierto por la inviabilidad del negocio, tiene un agravante paralelo que resulta lesivo para los intereses de los acreedores.

Cada mes, los números rojos de la compañía crecen en trescientos mil euros derivados de los gastos sociales de la plantilla. Con las unidades productivas detenidas y sin ningún ingreso que contrarreste o nivele ese esfuerzo financiero la situación se ha convertido en insostenible. La deuda contra la masa ha terminado por añadirse a la lista de losas que pesan sobre la fábrica.

Hasta la fecha, los empleados que mantienen su vinculación con la empresa leonesa se refugian bajo el paraguas de los expedientes de suspensión, único sistema que les ha proporcionado una fuente de ingresos para sostener a sus familias. Así han subsistido. En ese tránsito, algunos ya han comenzado a perder los derechos de subsidios sociales. El expediente de suspensión de empleo actual (es el quinto consecutivo) había de estar en vigor hasta finales de julio, justo el tiempo que se había entendido suficiente como para resolver la salida de la fábrica, su venta de unidades productivas, nueva propiedad y regreso a la actividad. La propuesta de un fondo de inversión para quedarse con la compañía y unas decenas de empleados parece aún lejos de llevarse a efecto; igual que el resto de soluciones de gestión planteadas para la compañía. En medio de ese callejón sin salida, la empresa concursada comienza a soltar lastre ante la deuda que cada mes se dispara en trescientos mil euros a mayores por costes laborales.

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