Álvaro Miguélez Director del Conde Luna
«Al turismo le interesa que el centro abra hasta el domingo por la mañana»
A punto de jubilarse tras 22 años como director del Conde Luna, Álvaro Miguélez ensalza la buena salud del sector hotelero de León, aunque reclama más apoyo institucional para una promoción global de la ciudad y la provincia para que el turismo siga siendo un motor económico.

Álvaro Miguélez lleva al frente del Hotel Conde Luna desde hace 22 años.
Álvaro Miguélez mamó de la hostelería nada más nacer. Sus padres regentaban una cantina en Mansilla Mayor, donde nació, y vendían productos ultramarinos, pan, arenques y chicharros de los que aún recuerda el olor y en su memoria pervive la voz de su madre cuando le avisaba de que sirviera un vino desde detrás del mostrador. Él siempre tuvo claro que quería trabajar en el sector del turismo y ahora, tras una larga trayectoria, con los últimos 22 años al frente de la dirección del hotel Conde Luna, se jubila con una idea clara: «Un año sabático», después ya se verá porque su mente sigue activa y si le llaman, él estará presto a apoyar con su experiencia. Su trabajo al frente del establecimiento le han hecho merecedor de un reconocimiento y un encuentro con amigos y colegas que se celebrará el próximo lunes en el Molino de los Ajos. Cuando en 1992 regreso a León para dirigir el Alfonso V, aunque finalmente acabaría encargándose del Conde Luna, su sueño «se hizo realidad. Cuando estudiaba Turismo en León sólo había cinco hoteles y veía muy difícil encontrar aquí mi puesto».
—Ha estado ligado durante los dos últimos decenios al Conde Luna, ¿qué cambios ha habido durante este tiempo?
—Sí, siempre con la familia Vázquez, del abuelo a, ahora, el nieto, Antonio Vázquez Muñoz-Caleo. He vivido dos épocas diferenciadas, la primera cuando los hoteles Alfonso V y Conde Luna controlaban la ocupación y los precios de León; la segunda, cuando llegaron las grandes cadenas, que fue un momento de gran competencia, pero fueron buenos tiempos, todos nos preocupamos por mejorar y ahora León es una de las ciudades con una mayor calidad hotelera.
—¿Cómo ha evolucionado el sector?
—El Alfonso V fue el primer hotel de la ciudad que tuvo aire acondicionado, en 1993, pero lo grandes cambios han llegado en el servicio. Antes había un trato directo con el cliente, en el mostrador, con el botones... Ahora con los medios técnicos estos trabajos no son visibles, primero las reservas llegaban a través del fax, ahora por internet. Esto no es bueno, pero al público le gusta así y cada vez más.
—Tal y como está la situación económica, ¿el turismo se ha convertido en el motor que tira del resto?
—El turismo está tirando para arriba, porque el turismo es todo: la gasolina, los medios de transporte, el pescado y la carne que llega a los restaurantes, el taxi, las tiendas, las tiendas de regalos, los museos, el barrio Húmedo, el barrio Romántico... el turismo acaba englobando al resto de los sectores e influye en toda la economía de la ciudad. El turismo también son las bodas, los banquetes, empresas de entretenimiento, bares y discotecas. La empresa ha hecho una fuerte apuesta al respecto con la reforma de sus salones y ahora con la compra del Molino de los Ajos, donde ya se están haciendo bodas, y con la apertura este mismo mes del Nimú, que se abrirá en la azotea del Conde Luna con restaurante, bar y zona de copas. Desde allí las vistas son impresionantes y, además, tendrá un acceso independiente por General Lafuente. Será una oferta diferente.
—¿Y cuál es el nivel de actividad?
—Lo primero que se hace, si se puede, es viajar ya sea un viaje más corto o más largo; si la gente no viaja es porque económicamente no puede y esto donde más se nota es en los fines de semana. Ahora comienza a notarse un pequeño repunte en este sentido, en los fines de semana, y esto es un buen síntoma. De momento, el verano a nivel reservas es flojo, pero agosto es un mes que va día a día, por lo que aún no se sabe qué pasará.
—¿Cómo ve la declaración de León como zona de gran influencia turística y los cambios que implicaría en el comercio?
—Nosotros, en el hotel, notamos que muchos turistas vienen con bolsas y en muchas ocasiones preguntan porque no encuentran dónde comprar y acaban yendo a los centros comerciales. Yo creo que sí interesa esta medida, a los hoteles les vendría bien que en el centro estuvieran las tiendas abiertas, al menos los sábados por la tarde y los domingos por la mañana. Los comerciantes tendrán que valorar.
—¿Cuál es la situación actual del sector en la ciudad?
—El sector está trabajando bien. En los últimos años se han cerrado tres hoteles, quizá la oferta era excesiva. León tiene cubiertas sus necesidades hoteleras, pero la ciudad y la provincia tienen que promocionarse mucho más y lo hoteles mantener su calidad. Lo que se echa en falta es esa promoción turística que implique a las administraciones local y provincial, en colaboración con la iniciativa privada. Me refiero a la sociedad mixta que empezó a trabajar hace unos años y que ya no existe. Una de sus consecuencias positivas fue la oficina de turismo del antiguo ayuntamiento y que funciona muy bien. Las administraciones dan la respuesta de que no hay dinero, pero que busquen, que nos busquen, que nos encontrarán. Falta una promoción global de la ciudad y de la provincia, independientemente de que los hoteles hagan su propia promoción.