del pudor al destape

Desde la aparición del bañador hace 250 años su evolución es más que evidente, ha pasado de cubrir todo el cuerpo a tapar los centímetros justos y dejar cada vez menos a la imaginación.

Hombres del s. XIX.

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León

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Playas y piscinas abarrotadas de gente buscando un bonito bronceado es lo habitual en la actualidad pero esto no siempre ha sido así. Hace unos 250 años las costas estaban desiertas y se miraba con temor al mar, hasta que los primeros valientes se atrevieron a darse un chapuzón, como el rey Jorge III que comienza a frecuentar las playas inglesas. Es entonces cuando se empieza a popularizar esta práctica y surge la necesidad de un traje de baño, que ha ido pasando del pudor más extremo al exhibicionismo.

A principios del XIX las mujeres tenían prohibido bañarse al aire libre hasta que la medicina comenzó a recomendarlo pensando que resultaba beneficioso para la salud.

Cubiertas de pies a cabeza. Así era como se metían en el mar a finales de siglo, ataviadas con camisones o faldas largas y calcetines. Pronto surgieron las primeras críticas sobre tal indumentaria ya que resultaba muy incómoda. Para la llegada del siguiente bañador todavía habría que esperar veinticinco años, este nuevo modelo estaba fabricado con lana, tenía un escote similar al de una camiseta y unos pantalones que cubrían los muslos y al mojarse resultaba muy pesado.

En los años cuarenta se pierde el pudor y surge el bikini, dos piezas que dejan al descubierto gran parte del cuerpo. En su momento fue algo revolucionario aunque también muy criticado. Sus grandes defensoras e impulsoras fueron actrices como Brigitte Bardot o Grace Kelly. A partir de entonces los bikinis llegan a todas las playas aunque su uso habitual no llegará hasta los sesenta. Como contrapunto a la anterior década los cincuenta se vuelven más recatados y fueron la época dorada del bañador tal y como lo conocemos hoy en día.

Ya en la década de los sesenta en la costa azul francesa, donde se encuentran siempre esas playas tan chic y avanzadas, surge una moda muy provocadora, el monokini (que dio origen al topless). Este consistía en un bañador sostenido por dos tirantes que dejaba al descubierto el pecho de las mujeres. En España la moda del destape no llega hasta la transición y es por entonces cuando el ambiente se empieza a relajar. En los setenta triunfó el tanga y en los ochenta los modelos elásticos de lycra que tenían su inspiración en las mallas de aeróbic con estampados muy llamativos.

En el nuevo milenio se apuesta por unos escotes muy pronunciados y la braguita baja. Unos años después aparece el trikini, una mezcla de traje de baño y bikini, que aunque tuvo mucho auge en su día cada vez se ve menos en las playas. En los últimos años se han puesto de moda el estilo retro y el pin-up, se vuelve al estilo que había triunfado unas décadas antes, en las que las braguitas suben hasta la cintura y en la que los sujetadores bandeau mandan. En 2014 las playas están repletas de volantes, tanto en la parte superior como en la inferior. Un nuevo estilo fresco y divertido con multitud de estampados y que recuerdan a los bañadores infantiles. La última invención que sin duda ha llamado y mucho la atención es, aunque parezca mentira, el bañador impermeable para evitar esa molesta sensación de tener el bañador totalmente empapado y pegado al cuerpo.

Hombres

En cuanto a la moda masculina, aunque sí ha cambiado, la evolución no ha sido tan radical como en el sector femenino. En un principio los hombres vestían pantalones hasta la rodilla y camisetas de manga corta. Con las normas de la época victoriana se recurrió a un maillot que cubría el cuerpo y parte de las piernas y brazos. En los años veinte se pone de moda tomar el sol para lucir una piel bronceada que se convirtió en un nuevo símbolo de estatus. A partir de este momento se empieza a reducir su tamaño con perneras más cortas y la parte superior con tirantes que podían bajarse para que no quedase la marca del sol. En los años treinta desaparecen los tirantes y es entonces cuando surge un modelo muy similar al actual, los hombres empiezan a lucir torso, con un pantalón corto y cinturón. Este nuevo estilo otorgaba mucha más libertad sobre todo a la hora de practicar ciertas actividades como nadar. En las décadas siguientes el desarrollo es incesante fomentado por deportes como el surf o la natación. Otro factor que ha influido mucho en la historia de esta prenda ha sido la aparición de nuevos tejidos que han hecho que el traje de baño pase a convertirse en una prenda mucho más cómoda de lo que lo fue en un principio. En los últimos años no se aprecian grandes cambios en la moda de baño masculina, suele variar el largo del pantalón o los estampados pero nada más.

Se podría decir que con 66 años de vida el bikini sigue siendo el rey de las playas. Desde su invención y hasta la actualidad se ha convertido en una de las prendas más revolucionarias de la moda y, como si por arte de magia se tratase, cada año parece ir reduciendo centímetros de tela desde los primeros bañadores de principios de siglo. Los trajes de baño han dejado de ser una herramienta para escapar de la censura y se han convertido en una segunda piel cada vez más elaborada.

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sandra alija