Diario de León

Aún así, el mejor rincón del viejo león

Quién vive ahí, se preguntarían en La Sexta si el rincón de la calle Matasiete estuviera en otra ciudad. Pese a tener todos los males, el portal más humilde del Húmedo es una obra de arte..

Aspecto que presentaba esta semana el rincón del número 1 de la calle Matasiete, en el Barrio Húmedo de León.

Aspecto que presentaba esta semana el rincón del número 1 de la calle Matasiete, en el Barrio Húmedo de León.

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Aunque lo viera así, Victoriano Crémer lo seguiría definiendo como «el paisaje urbano leonés típico por excelencia». Crémer, al que van dedicadas estas líneas, supo mucho de esa cruel condición leonesa con lo propio, como si valiera menos que lo que tienen los demás. Estamos ante una de las estampas más bellas del Viejo León, en la calle Matasiete. Un rincón y un portal que son también un grito de amargura contra las pintadas, el abandono y la falta de sensibilidad. La hornacina sigue dejada de la mano de Dios, nunca mejor dicho, y el resto es un paisaje con demasiadas manchas en la camisa. La foto lo dice todo.

Decía también don Victoriano que «desde el nombre de la calle, por el que se mantiene más o menos viva una leyenda de las de capa y espada, de leales y traidores, con honestísimas damas y caballeros de genio vivo y muertes a granel, hasta la hornacina con el Cristo y la lámpara vacilante, y la misma complejidad urbana del lugar, contribuyen a mantener el carácter de la escenografía». Y es verdad. Sí. Habría que preguntarse quién vive ahí, como en el programa de La Sexta, porque no sólo es el rincón en sí, sino también su proximidad a la Plaza Mayor lo que le da personalidad propia a uno de los grandes escenarios del Húmedo.

Siguiendo con Crémer, pocas piedras se han movido de este paraje. «Y de ahí -dijo también- que por la invulnerabilidad de estas líneas típicas urbanas, todavía constituya la Calle de Matasiete un recinto de muchísimo respeto». Que razón tenía el poeta y cronista cuando escribió estas palabras en su «León insólito». Pese a todo, pese a todos, el rincón de la calle Matasiete conserva todo su sabor. Un aroma de una ciudad despierta las 24 horas del día, a la que le falta poner esta estampa entre las postales que se venden en los kioskos. El ‘santo grial’ del Húmedo sigue enfermo sin que nadie lo adorne con una mano de pintura. Es un portal humilde, antiguo, donde se ha pintado de color marrón la madera para que se conserve mejor. Pero qué portal, qué rincón, qué casa. «Leyenda, historia, verdad y fantasía, todo se mezcla en esta sugestiva escenografía», dijo el cronista. Con razón.

MANUEL C. CACHAFEIRO

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