Diario de León

Patrimonio obliga a la vigilancia arqueológica en la obra del Grano

. La Junta concede el permiso para el proyecto que se quedará en ensanche de aceras y tapado de calvas.

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á. c. | león
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Los miembros de la Comisión Provincial de Patrimonio ratificaron ayer el visto bueno a la obra de reforma de la plaza del Grano, cuyo expediente se encontraba bloqueado desde hace medio año por la decisión del Ayuntamiento de León de solicitar a la Junta la declaración del entorno como Bien de Interés Cultural (BIC) para acallar la polémica surgida con los grupos conservacionistas. Ya sin este freno, que se ha resuelto por medio de dejar correr plazo por parte de la Consejería de Cultura para negar la declaración por la vía del silencio administrativo, los técnicos mostraron su conformidad con la propuesta planteada por el consistorio para la mejora de la accesibilidad y adecuación de la plaza.

Pese a que la Comisión de Patrimonio viso toda la documentación presentada por el Ayuntamiento, que había esperado a pedir la licencia en enero después incluso de adjudicar el contrato, el proyecto se quedará por ahora en tan sólo la fase de ensanche de las aceras del perímetro hasta propiciar un pasillo mínimo de 1,5 metros, en lugar de los 2 y hasta 4 se fijaban en los planos originales, y tapado de las oquedades que han aparecido en el pavimento de la plaza por la desaparición de los cantos, así como por las obras indiscriminadas que han llenado el entorno de pegotes de hormigón para acometidas de servicios.

El permiso, según comunicó la delegación territorial de la Junta, se concede con el aviso de que deberán de abrirse dos sondeos arqueológicos en la plaza, uno en la zona norte y otro en la sur, «para los que se deberá remitir un plano al Servicio Territorial de Cultura que detalle la propuesta para llevar a cabo dichos sondeos». Una medida que se adopta para aprovechar a estudiar los estratos del entorno, a pesar de que en 1989 ya fue levantada para recolocar los cantos e incluso se dispuso como base subterránea una solera de hormigón. Además, se recalca que la intervención deberá llevarse a cabo «bajo la supervisión del arqueólogo del Servicio Territorial y que, de producirse algún hallazgo arqueológico, este se deberá entregar al Museo de León para su estudio y catalogación».

Con arreglo a estas dos advertencias, el Ayuntamiento de León tiene ahora vía libre para comunicar a las empresas adjudicatarias de la obra, Decolesa y Domingo Cueto, el comienzo de los trabajos, en los que se invertirán cerca de 60.000 euros. El resto de las fases del proyecto urbanístico ganador del concurso de ideas, por el que el arquitecto Ramón Cañas Aparicio recibió 6.000 euros, quedarán pendientes para un siguiente mandato electoral.

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