RECONOCIMIENTO
Medalla de oro al policía que siguió a las asesinas de Isabel Carrasco
La Policía Local le concede la distinción junto a los agentes que las detuvieron.
Entonces, cobijado en el anonimato que ha intentado mantener todos estos meses, aclaró que no era «un héroe», sino «sólo una persona que estaba allí e hizo lo que debía». Sí que lo hizo: paseaba por el paseo de la Condesa de Sagasta el 13 de mayo de este año cuando vio cómo Montserrat González disparaba a Isabel Carrasco a bocajarro, ante lo cual decidió seguirla con cautela mientras alertaba al 112 y, cuando estaba ya en el coche que había aparcado en la esquina de Gran Vía de San Marcos con Roa de la Vega, alertó a una pareja de agentes para que la detuvieran junto a su hija, Triana Martínez. Por eso, por hacer «lo que debía», ahora la Policía Local le otorga la Medalla de Oro al mérito, por demostrar «un extraordinario sentido de la responsabilidad y humanidad, demostrando ser poseedor de las mejoras cualidades cívicas, resaltando la colaboración entre los ciudadanos y los cuerpos de policía como virtud esencial para la mejor convivencia y seguridad de la sociedad», según el expediente aprobado por unanimidad de todos los grupos políticos e instruido por la Concejalía que dirige Ricardo Gavilanes.
La concesión de la medalla de Oro al mérito para el policía, que está en situación de segunda actividad desde 2007, se hará durante la ceremonia que la Policía Local celebrará el 29 de este mes. En el acto, tendrán protagonismo también los dos agentes del cuerpo municipal a los que alertó y que procedieron a la detención de Triana Martínez y de Montserrat González, quien intentó distraerles en el momento de ser advertida con el aviso de que era «la mujer del comisario de Astorga».
Pese a esta estratagema, los agentes de la Policía Local Carlos Pascua García y Ángel Domínguez Santos, no dudaron en detenerlas, lo que demuestra que, según consta en el expediente de propuesta de concesión, «pusieron de manifiesto unas extraordinarias cualidades profesionales, espíritu de servicio, iniciativa y sagacidad y un innegable valor personal, lo que permitió la detención en escasos minutos de las presuntas responsables de la muerte de la presidenta de la Diputación de León, crimen que conmovió a todos los ciudadanos de bien de León y de toda España».