Fernando A. Tejerina DECANO DEL COLEGIO DE PROCURADORES
«Si el Gobierno mantiene la ley, la figura del procurador desaparecerá»
Ocho años después de acceder al cargo, el mundo judicial le distingue con el reconocimiento que merece. Después de una labor especialmente silenciosa y discreta, la Procura rinde homenaje hoy a su representante máximo en León, que todavía no tiene claro cuál es su futuro cercano.

Álvarez Tejerina, en el transcurso de la entrevista concedida a este periódico.
El presidente de la Audiencia Provincial, Manuel García Prada y el Fiscal Superior de Castilla y León, Manuel Martín-Granizo, presiden hoy la imposición de su Cruz Distinguida de Primera Clase de la Orden de San Raimundo de Peñafort.
—¿Qué se siente cuando a uno le conceden una distinción de este tipo?
—Por supuesto, un gran honor y el culmen a una carrera profesional.
—Qué comenzó...
—... pues allá por el año 1995, que fue cuando me incorporé al colegio. Ya antes había trabajado en el mundo del derecho, en una asesoría fiscal, en el mundo de los seguros fui jefe administrativo de una compañía y después de la mano de mi tío Fernando Tejerina, un procurador muy reconocido y de muchos años de experiencia pues me llegó el impulso para llegar a esta profesión.
—Cumple a final de año su segundo mandato. ¿Qué va a pasar?
—Pues acabo mi mandato a final de año y no lo sé. Esperaré a ver si hay alguien que quiera presentarse y que esté dispuesto a tomar las riendas del colegio. No se sabe de antemano si puede haber alguien que esté dispuesto a hacerlo. No somos un colectivo muy dado a proyectos y candidaturas de antemano. Suele ser siempre cuando llega el momento, ya cuando está cerca la ocasión, cuando se deciden estas cosas.
—Dicho con otras palabras, si no hay ningún otro candidato ¿va a repetir?
—Hombre, esto no se puede dejar. Este barco no se puede hundir y no lo podría dejar solo. Pero ya veremos si hay otras candidaturas.
—Parece usted una persona de consenso, no se le conocen grandes opositores a su labor...
—Eso no me corresponde decirlo a mí. Si mis compañeros tienen algo que decir, lo dirán, en eso no hay problema.
—Donde sí hay problema es en la Procura ¿verdad?
—Vivimos tiempos un poco convulsos. La profesión está en un momento delicado y lo importante de toda crisis es salir reforzados.
—Para eso está el nuevo ministro, para mejorar la Justicia ¿no?
—Ojalá, no lo sé. No he tenido tiempo de escucharle decir nada respecto a los procuradores. Le he oído alguna vez pero la verdad es que no conozco que idea tiene.
—El principal problema es la Ley de Servicios Profesionales. Eso está claro.
—Por encima de todo. Hay muchos profesionales, no solamente de la Procura que están afectados. Ahora mismo es el Consejo de Ministros el que tiene que recibir el texto definitivo que le tiene que enviar el Ministerio de Economía. Después de eso vendrá el turno de la discusión parlamentaria y a ver qué pasa.
—¿Cuántos procuradores hay ahora mismo en León?
—130 ya en toda la provincia, muchos menos que los abogados, que en León son mil y pico (1.700 según los últimos datos del Colegio de Abogados) y que en relación con los 9.000 procuradores que hay en toda España, pues son muchísimos más. No podemos ser competencia de un colectivo tan grande, pero no se trata de luchar con ellos sino de que se clarifiquen las competencias de cada cual.
—Es un problema serio ¿verdad?
—Si se mantiene el primer texto del ministerio, es la desaparición de la profesión, porque no se podría mantener en pie la figura del procurador. Desde el primer momento, en agosto del año pasado, se han movido muchos hilos para ver qué se podía cambiar, pero son negociaciones casi secretas y hasta que no se vea el texto definitivo no sabremos.
—¿Cuáles son los principales retos del colegio en León?
—Adaptarse a la nueva oficina judicial. Con lo que hay hasta ahora de oficina judicial, no creo que se pueda mejorar más la respuesta. Si se completa con el expediente digital, sí, pero para eso hace falta mucha inversión del ministerio. Pero incluso con eso, habrá una parte de la oficina judicial que necesitará más personal y una readaptación de la casa. Pero para eso queda mucho camino que recorrer aún.