Condenan por injurias a una leonesa que limpiaba en la policía de Oviedo
. El Supremo considera probado que criticó a una sargento: «Tiene el puesto porque se abrió de piernas».
La Sala de lo Penal del Tribunal Supremo aceptó parcialmente el recurso de casación presentado por una leonesa, limpiadora de las dependencias de la Policía Local de Oviedo, a la que se considera culpable de un delito de injurias por participar en una serie de conversaciones en las que se criticaba a una sargento del cuerpo, a la que se acusaba de haber conseguido su puesto «a base de abrirse de piernas». La sentencia modifica la pena impuesta por la Audiencia Provincial de Oviedo, que había absuelto del delito de calumnias con publicidad a los acusados de los hechos, pero les condenaba por un delito de injurias. Tendrá que pagar tres meses de multa a razón de 5 euros diarios.
El Supremo considera probado que entre octubre de 2007 y febrero de 2008, un suboficial, un sargento, un agente y la limpiadora leonesa se reunían habitualmente, sobre las 15.00 o 15.30 horas, a tomar café en un cuarto destinado a archivo y provisto de cafetera, microoondas y pequeña nevera, en los locales de la Policía Local. En dicha dependencia, criticaban a una sargento del mismo cuerpo, en términos tales como que «era una puta», que «había conseguido puestos a base de abrirse de piernas», que «su hijo era del Jefe» de la Policía y que «hacía la calle porque le venía de familia».
Siempre según la sentencia del Alto Tribunal, a la que ha tenido acceso este periódico, era un tema recurrente de conversación, que obedecía tanto a la antipatía que todos ellos tenían a la denunciante, mujer que hacía valer con frecuencia su graduación, como a la gran animadversión, que sentían hacia el entonces marido de la sargento, según refiere el fallo.
A través de la emisora oficial del cuerpo se difundió en repetidas ocasiones, comprendidas en el mismo período, el mensaje, en forma de estribillo o sonsonete « Gamba se folla a Peliteñida», si bien no se ha podido determinar su autoría, ni que los acusados lo encomendaran a otros, pues el sistema de radiotransmisiones era analógico por aquellas fechas y además la voz estaba distorsionada.
Con fecha 5 de febrero de 2008 apareció en el tablón de anuncios de las dependencias policiales un recorte de periódico en el que ponía en letras rojas «el hijastro la caba pepelín», y en mayo siguiente también se colgó un escrito en el que se insinuaba una relación sentimental de la sargento con otro funcionario del cuerpo, sin que se haya podido determinar quién puso dichas notas ni que los acusados se lo hubiesen encargado a otra persona. Como consecuencia de estos hechos, la sargento tuvo que acudir a consulta psicológica desde abril de 2008 y ha recibido tratamiento farmacológico con ansiolíticos desde marzo de 2010.