OPERACIÓN PÚNICA
El cumpleaños más amargo
El aún presidente de la Diputación recibió ayer la visita de su esposa y su hermano en Navalcarnero horas antes de celebrar mañana en el centro penitenciario sus 57 años de vida
Marta, la esposa de Barazón, a su llegada ayer al centro penitenciario
Hacía sol a mediodía en Madrid. Fue la última tregua de un fin de semana apacible por partida doble. Porque de un lado tocaba ayer visita familiar y por otro la climatología, que influye en el estado de ánimo en estos casos, ayudó a pasar mejor el trago.
Hoy será otra cosa. Es la víspera del cumpleaños más amargo de Marcos Martínez Barazón. Ayer su esposa Marta y un hermano del aún presidente acudieron a Madrid IV a felicitarle por anticipado. 57 años cumple mañana martes, coincidiendo con la festividad de San Martín, la que le da el primero de sus dos nombres.
«De estado de ánimo está bien y de tono físico está estupendo. Quizá se irrita un poco más con lo que está pasando fuera, cuando le van llegando noticias», explican sus allegados. La forma en la que se está desarrollando la investigación, por una parte, y la nueva estructura del PP provincial, le han creado un desasosiego que no tenía hasta ahora. «Considera tremendamente injusta la forma en la que se está llevando la instrucción y las conclusiones a las que se está llegando a través de la investigación. Dice que se le atribuyen cosas que está seguro de poder demostrar que son inciertas». La deriva política del caso también le ha decepcionado, pero a ese respecto calla y no es tan elocuente.
Una hora
La esposa y el hermano de Martínez Barazón llegaron a la prisión poco después de las once y permanecieron algo menos de una hora junto al recluso. Comparte estos días preocupaciones y espacio con el alcalde de Valdemoro. José Carlos Boza. También es miembro del Partido Popular. Los dos ocupan la misma celda y disfrutan de las excelencias del sistema de módulos de respeto que precisamente se inventó en León. Villahierro, el centro penitenciario ubicado en Mansilla de las Mulas, fue pionero en esta materia en su día, en el año 2001. El factor fundamental es la participación del interno en la vida, las tareas y las decisiones del módulo, a través de grupos de trabajo y comisiones de internos.
Por eso una comisión evaluó esta semana las posibilidades de Barazón en prisión, para tratar de adaptarlas de la mejor forma posible a las opciones de la Penitenciaría. El ex presidente se somete cada día a la reunión de los reclusos con uno de los responsables del departamento y una vez por semana, según las norma, se revisa el correcto cumplimiento de las normas. El sistema que se sigue es bastante sencillo. Se trata de reproducir, una vez más, el modo de funcionamiento de la sociedad general. «Se intenta que el interno evite recibir sanciones comportándose normalmente. No se están exigiendo conductas extraordinarias sino que cada uno cumpla lo que se espera que debe hacer y dentro de los límites que a cualquiera se le podría pedir», explica el manual de funcionamiento del centro penitenciario.