Barazón deja hoy de ser presidente en la cárcel pero el PP le exige más
El pleno de la Diputación aceptará la renuncia para el relevo, mientras Fernández presiona para que deje las instituciones.
Quince días después, la presidencia de la Diputación de León quedará hoy vacante, con Marcos Martínez Barazón en la cárcel pero con una silla reservada, ya como no adscrito, mientras el PP prepara para el viernes la toma de posesión del nuevo regidor, Emilio Orejas, y, previsiblemente la próxima semana, la redistribución de las áreas de gobierno. Antes, el Pleno de hoy en el Palacio de los Guzmanes, a partir de las 11.00 horas, servirá para la toma de conocimiento de la renuncia del encarcelado, que pierde de manera automática el sueldo de 5.700 euros mensuales que ha mantenido estas dos semanas dentro de las prisiones de Soto del Real y Navalcarnero por su implicación en la trama de corrupción investigada por la operación Púnica.
La decisión consumada por Marcos Martínez Barazón, después de dos semanas de enrocamiento en la cárcel pese a las presiones exteriores, le permite al PP encontrar un atajo para tomar el mando efectivo de la institución sin necesidad de esperar hasta mediados del próximo mes, dado que hubiera necesitado la expulsión previa del partido y la celebración de la moción de censura planteada por los antiguos compañeros del presidente.
No será necesario tanto trajín administrativo para moverle la silla de presidente de la Diputación. Pero a cambio Martínez Barazón no renuncia al acta de diputado a la que tiene derecho, a pesar de que el presidente de la formación leonesa, Eduardo Fernández, insistió ayer en que continuará con su petición de que abandone por completo la institución provincial, así como el Ayuntamiento de Cuadros en el que cesó como alcalde pero no como concejal.
El camino del medio escogido por el imputado en la operación Púnica queda condicionado por la decisión del juez Eloy Velasco de mantenerlo en la cárcel, sin posibilidad de fianza, una condición que comparte tan sólo con los considerados cabecillas de la trama. Mientras el magistrado de la Audiencia Nacional no varíe su criterio, como ha solicitado ya el abogado defensor, las opciones de Marcos Martínez Barazón de intervenir en la Diputación están anuladas.
Sin embargo, un cambio en el criterio del juez Velasco abriría de nuevo la entrada de Martínez Barazón en el Palacio de los Guzmanes. Su salida del PP y entrada en consideración como no adscrito —como ya están Matías Llorente y Cristina López, después de su salida del PSOE— haría que pudiese participar en las seis comisiones informativas que hay en la institución provincial en la actualidad, por cada asistencia a las cuales percibiría 279 euros, y a los plenos, pagados con 372 euros para los que no cuentan con dedicación exclusiva.
Pero hasta entonces, si se produce, la Diputación Provincial se reorganizará por tercera vez en lo que va de mandato para encarar el nombramiento de un nuevo presidente, que no contará con el apoyo de PSOE, ni UPL, ni de Llorente. A partir de hoy, decaen las resoluciones tomadas por decreto por Marcos Martínez Barazón hace apenas cinco meses.