Rafael Doménech Economista jefe de Economías Desarrolladas de BBVA Researchs
«Adaptar el modelo austríaco aumentaría la creación de contratos indefinidos»
Basándose en lo que ya están haciendo otros países, Doménech apuesta por un cambio en el modelo indemnizatorio, que busca que las empresas abonen en una cuenta a nombre del trabajador un seguro que cubra el coste en caso de despido. La medida, además de aumentar los contratos indefinidos también daría mayor cobertura a los trabajadores temporales.

Doménech es el responsable de estudios del BBVA.
Rafael Doménech es economista jefe de Economías Desarrolladas de BBVA Researchs. Los últimos estudios realizados por la entidad financiera apuntan a que España debería tomar como modelo a Austria en materia de indemnizaciones y apostar por la filosofía del seguro, que daría estabilidad al mercado laboral y reduciría la precariedad actual. Las perspectivas para España son halagüeñas, aunque el perfil de la empresa española sea «en términos relativos de tamaño medio muy reducido», lo que condiciona su inversión en I+D+i y sus posibilidades de exportación.
— ¿Cuáles son las previsiones de crecimiento más inmediatas para España de crecimiento?
—Para el año 2014 prevemos que el crecimiento promedio para España, con respecto al 2013, será de un 1,3%, porque la economía está creciendo ya en este momento a una tasa media del 2%. Consideramos que esta tasa del 2% se va a mantener el próximo año y del 1,3% se pasará al 2% en el 2015.
—¿Pero el consumidor y la gente de la calle aún no percibe ese crecimiento?
—Que no llegue a todos no significa que no se note, de hecho el crecimiento este año del consumo privado, el gasto que hacen las economías domésticas, se situará este año cerca del 1%, y ha sido una de las razones del impulso que ha ido tomando la economía española en los últimos meses, a pesar del estancamiento que se ha observado ya desde el segundo trimestre de este año y también en el tercero en el conjunto de la Eurozona. Una Eurozona que está estancada. España sin embargo crece a un ritmo de tasa anual del 2% y el consumo privado lo está haciendo a una tasa ligeramente inferior aunque muy cercana a ese 2%. Ésta es una de las razones de este dinamismo.
—¿Y el empleo?
—Lo mismo ocurre con el empleo. La regulación económica está llegando también aquí, precisamente porque el consumo privado se ha revitalizado y la economía española ha empezado a crear puestos de trabajo netos antes de lo que estaba previsto.
—¿Cómo se cuantifica este repunte en el mercado laboral?
—De mantenerse ahora mismo las cifras que ya saben hasta octubre hasta final de año, las previsiones de creación de empleo para el conjunto del año son de unos 330.000 empleos, tal y como se miden en la Encuesta de Población Activa. Estamos hablando de un crecimiento sustancial, aunque obviamente es una tasa de crecimiento todavía reducida, para toda la destrucción de empleo que hubo durante la crisis. Las previsiones apuntan a que el año que viene se podrían crear otros 370.000, una cifra ligeramente superior. En el conjunto de estos dos años estaríamos hablando de unos 700.000 puestos de trabajo, esto no nos debe hacer caer en la complacencia porque en estos dos años se recuperará una quinta parte de los cerca de 3,8 millones que se han perdido.
—Junto con el desempleo, la precariedad de los puestos de trabajo es otro caballa de batalla. ¿Qué fórmulas pueden plantearse para crear empleo y contratos indefinidos?
—Hemos sacado un observatorio del mercado de trabajo en el que hacemos una propuesta para incentivar la contratación indefinida. Por un lado una simplificación en el número de contratos y que básicamente haya tres: indefinido, temporal y otro formacional o de aprendizaje. La segunda gran novedad es una modernización del sistema indemnizatorio, de manera que la incertidumbre que las empresas perciben en la contratación indefinida, por si en algún momento tienen que hacer frente a una indemnización por despido, que desaparezca mediante una aportación que hace la empresa a una cuenta individual que gestiona la Seguridad Social a nombre del trabajador. De esta manera es como si la empresa estuviera abonando un seguro para ello, transformando así una indemnización, que es un suceso posible y que incluso puede poner en peligro a la empresa, por un seguro.
—Este modelo ya existe en países como Austria.
—Sí, es la misma filosofía que tiene el modelo austríaco y otros países, aunque se denomine modelo austríaco. Ya trabaja así Estonia, o países emergentes como Brasil y Perú. Es decir, con rentas per cápita más bajas que España. Esta filosofía del seguro existe en muchos sitios y con esto le damos certidumbre al mercado, pero también proponemos cambiar el esquema de indemnización y el coste que ese seguro tendría para un contrato temporal y otro indefinido.
—¿Quedarían así más protegidos los trabajadores temporales?
—El trabajador temporal queda más protegido, pero a corto plazo, durante los próximos tres años para el mismo salario de convenio, para la empresa sería más barato el seguro de indemnización para un contrato indefinido que para uno temporal. Cambiamos el sistema de indemnización entre los diferentes contratos, para conseguir algo que es precisamente lo opuesto a lo que tenemos ahora, cuando las indemnizaciones de los indefinidos son más elevadas, a pesar de que los temporales tienen una mayor movilidad y no tienen los beneficios de la estabilidad. Con esto, lo que se consigue es que donde los puestos de trabajo son más precarios, se protege más al trabajador ya que donde hay más estabilidad y donde el trabajador se puede beneficiar de una carrera más larga no tiene sentido penalizar a la empresa, más allá de lo que es la aportación a la cuenta del trabajador.
—¿Esta medida también repercutirá en el aumento de contratos indefinidos?
—Todo esto está pensado para aumentar la probabilidad de que un trabajador reciba una oferta de un contrato indefinido. Por dos razones, porque acabamos con un problema endémico que es la precariedad en el mercado de trabajo ya que los salarios de los indefinidos son un 15% más elevados que los de los temporales en cuanto a la brecha salarial. Y al fomentar el trabajo indefinido estaríamos fomentando puestos de trabajo más estables y productivos, con salarios mayores, que tendría efectos indirectos muy importantes sobre la economía, porque implicaría más renta salarial, más renta disponible de las familias, más consumo, en definitiva, más demanda agregada. El segundo aspecto sería que beneficia a aquellos colectivos que sufren más la precariedad del mercado de trabajo, los colectivos más débiles: los jóvenes y los trabajadores con menores niveles educativos. En estos colectivos es donde ahora se concentra principalmente el problema del desempleo y por lo tanto son los que han tenido un mayor coste durante la crisis y es el colectivo en el que se concentra, cuando están trabajando, la precariedad y la temporalidad.
—¿España está preparada para este cambio?
—¿Por qué no? Otros países lo han hecho, independientemente de su nivel de renta per cápita y su nivel de progreso económico y de las instituciones que tiene. España está dentro de un grupo de países de economías avanzadas con instituciones, que aunque siempre son mejorables, permiten llevar a cabo este cambio. Por lo tanto el país está perfectamente preparado y sería un objetivo que debería tratarse con naturalidad, porque es una de las mayores debilidades. No hay que perder de vista que ésta es una de las recomendaciones de la Comisión Europea para combatir uno de los problemas que tenemos en España que es la dualidad del mercado de trabajo y la asimetría que hay entre trabajadores temporales e indefinidos. Así lo ha puesto de manifiesto la Comisión Europea y otros organismos internacionales como la OCDE o el Fondo Monetario Internacional.
—¿Qué más pasos habría que dar?
—En el mercado de trabajo ahora hay que ver cómo evoluciona todas esas medidas que se han ido aprobando en los últimos años, monitorizarlas bien, comprobar que funcionan, evaluarlas y corregir aquello que no funciona. Hay una iniciativa muy importante que se ha aprobado recientemente que es el de las políticas activas, el plan de activación de empleo, que es fundamental. Esto va a ser un trabajo de muchos años y por lo tanto es fundamental ir evaluando para corregir lo necesario para mejorar la empleabilidad de los trabajadores que se encuentran desempleados.