Cincuenta años dando la cara por la discapacidad
Asprona inició su actividad gracias a la caridad y en medio siglo ha pasado a gestionar ocho millones de euros. Asprona cumple 50 años. De la caridad con la que trabajaron las primeras familias que levantaron la asociación al funcionamiento de una organización de acción social de interés público que mueve casi ocho millones de euros al año, atiende a 800 usuarios y da empleo a 400 personas. Ahora toman impulso para seguir avanzando
Ana María de Caso, Perico Álvarez y María Carlón, primeros usuarios de Asprona en León
Perico Álvarez tiene 64 años y un síndrome que le provoca discapacidad intelectual, pero no acaba una conversación hasta que no deja claro lo que quiere decir y en el orden en el que lo quiere decir. Ha pasado por todos los servicios de Asprona y lo que más le gusta son las labores de albañilería. Perico es el espejo en el que se mira Asprona, una de las caras que acompaña a la asociación desde 1964, hace cincuenta años, fecha de su fundación. Llegó antes de que Asprona fraguara sus primeros servicios gracias al trabajo de trece familias. Una gala en el Auditorio conmemorará esta efemérides el 22 de diciembre, el mismo día en el que se levantó acta de la fundación de una asociación en la que cinco monitores atendían a doce menores. La que comenzó siendo la Asociación Protectora de Subnormales subsistió con la caridad. Familias y simpatizantes recorrían las calles y llamaban a las puertas de los leoneses con huchas para recaudar fondos. Hoy es una asociación con un presupuesto anual de casi ocho millones de euros que emplea a 400 personas y atiende a 800 usuarios. «Asprona debe a León todo lo que es gracias a la colaboración de personas que participaron en las primeras marchas solidarias», recuerda el gerente, José Blanco.
Asprona León es una organización de acción social, declarada de utilidad pública, abierta a todas las personas que quieran participar en un proyecto que tiene como misión contribuir, desde su compromiso ético, con apoyos y oportunidades.
La sociedad y su mentalidad han cambiado desde que en 1952 simpatizantes del mundo de la discapacidad y familiares de personas afectadas iniciaron encuentros y reuniones atraídos por las noticias que llegaban de Valencia, provincia en la que nació la primera asociación para personas discapacitadas intelectuales.
Los doce niños y niñas de León empezaron a asistir a clases no regladas. No había sitio en las aulas para la integración. Varios centros de León cedieron un aula para ellos asistidos por cinco monitores que comenzaron con una tarea que ahora cumple medio siglo. «Yo empecé en un colegio detrás de la Catedral», recuerda Ana María de Caso, de 55 años. Era un aula cedida por las Carmelitas y que gestionaba Asprona. «Hacía alfombras y cojines. Estaba unas horas y me volvía a casa». Ana María es otra de las caras de esta historia de trabajo y sensibilización «Ahora estoy en Julio del Campo. Hago carpetas y jabones. Si hay colonia las meto en bolsitas. Pero ahora no tenemos trabajo así que pintamos. Estos días estoy ensayando para la actuación de la gala. Cantamos unos villancicos. Tenemos que ir todos vestidos iguales: pantalón vaquero y camisa blanca. Mañana tengo gimnasia rítmica».
«El término ‘subnormal’ quedó relegado por el de ‘deficiente mental’ para pasar a ser personas con discapacidad. Pero con el persona por delante», puntualiza José Blanco. Un cambio que, tras cincuenta años de lucha, les hace beneficiarios de derechos que hasta hace no muchos años les eran cuestionados. «La asociación tiene que seguir creyendo en utopías, seguir avanzando. Hemos pasado de la caridad a la justicia y seguiremos reivindicando el derecho de las personas».
«Soy feliz»
«Yo soy feliz con lo que tengo». María Carlón López tiene 49 años y es la tercera cara de Asprona en este reportaje. «De pequeña estuve en el colegio Sagrado Corazón y luego pasé a Quintana». En Quintana de Raneros hay un centro ocupacional levantado en unos terrenos cedidos por los vecinos a cambio de que se construyera ahí un espacio para las personas discapacitadas «Mi ilusión sería conocer a Casillas, es muy guapo», dice sin contener una tímida risa que delata su preferencia por el portero del Real Madrid. «Es que es mi equipo favorito».
Asprona cumple cincuenta años con una gala en la que harán un reconocimiento a todos los usuarios y profesionales con una trayectoria de más de 25 años, como el apoyo de León Farma, la Fundación Fernández Peña y a la trayectoria profesional de María Jesús Cascallana, con 41 años de vinculación en los servicios sociales.