CABALGATA DE REYES
Esta sí que es noche buena
En torno a 30.000 personas se echaron a la calle para disfrutar de la cabalgata de Reyes de la capital, que ofreció un espectáculo colorista y multidisciplinar apoyado por el buen tiempo.

Abrieron el cortejo la Policía Local y Protección Civil y lo cerraron la carroza del carbón y el autobús escoba. Y en medio, miles de gritos, toneladas de caramelos y millones de sensaciones y emociones se apoderaron de las horas previas a la noche mágica por excelencia del año.
Disfrutó León de las hadas y los equilibristas luminosos, de los repartidores de Correos, de la carroza de las cartas, de animales mitológicos en posturas imposibles, del multiétnico portal de los pastores, que incluyó ovejas y un paisano en manga corta...
Del portal de Belén, de los seres plateados que antecedían a la estrella y a las estrellas del Club Ritmo. Y de los caramelos que fueron catapultados, no lanzados, en más de un caso.
Hasta que compareció el Rey Melchor. Oh! Además de buenas palabras, también se le distingue por sus Obras. Lo mismo que Gaspar, especialmente afable con los vecinos de León y sus asociaciones. O que Baltasar, que se volcó este año con las conversaciones sobre la inmigración.
La banda de insectos siderales, la carroza de E. Leclerc, The Simpsons y los pelucones de sus acompañantes, la disco de los papis, el sueño de una noche de Reyes y un grupo teatral especialmente avezado hicieron el resto del desfile. Desde una acera cualquiera del casco urbano de León, 40 minutos bastaron para presenciar todo el séquito.
Recepción oficial
Antes había sido la recepción oficial a los monarcas en el Ayuntamiento. «Recordad que aunque venís desde muy lejos, ahora mismo estáis en la cuna del Parlamentarismo», recordó el alcalde a los tres magos. «He sido bueno este año, porque cuando una persona hace todo lo que puede, poco más se le puede pedir. Por eso espero que haya regalos, fundamentalmente para todos los niños de León», dijo. En nombre de todos ellos, de forma espontánea, Rodrigo animó a sus amiguitos: «Poned un poco de leche a los Reyes y hoy todos pronto a la cama».
«Los niños leoneses son los más guapos del mundo», explicó en la explanada de la Junta Melchor. Hay que pedir más libros y menos electrónica».
«Traemos regalos también para vuestros papás», advirtió Gaspar. Baltasar, con notable acento extranjero, como corresponde a su condición, aseveró igualmente: «No queremos que ningún niño del mundo se quede sin su juguete». Luego vino la noche. La más bonita del año. Y la más esperada.