INFORME
Más de la mitad de los jóvenes están demasiado cualificados para su empleo
Los contratos realizados a menores de 30 años en la provincia se han reducido un 44% durante la última década.
El estudio critica la pesada carga que se da en herencia a los jóvenes.
«La crisis está planteando un conflicto social profundo, que redimensiona las relaciones entre diversos grupos sociales en función de su cualificación, situación geográfica, tipo de ocupación y edad». Una situación en la que la juventud se lleva la peor parte, dentro de «un conflicto generacional soterrado que viene de lejos». Porque el hecho de que los jóvenes sean «los principales paganos de esta crisis» no hace sino poner de manifiesto «una situación preexistente que el boom económico estaba escondiendo». Lo cierto es que «las políticas propuestas, tanto desde la izquierda como desde la derecha, parecen estar de acuerdo en dar primacía absoluta al presente frente al futuro, proteger a los mayores frente a los jóvenes y prestar poca atención a las generaciones venideras. Una estrategia que no presagia nada bueno».
Son algunos de los planteamientos del profesor Antonio Villar en un informe realizado para la Fundación de Cajas de Ahorro, titulado No es país para jóvenes, que concluye que los problemas de la situación de los menores de 30 años «son muy serios, y no se van a solucionar por sí mismos aunque el país salga de la crisis, porque se trata de problemas estructurales que ya existían con anterioridad y persistirán si no se abordan adecuadamente».
Villar plantea un difícil panorama fundamentalmente en cuanto al empleo, la renta y la educación, que se verá agravado además en los próximos años porque en España a los jóvenes «se les carga con un enorme déficit público y del sistema de pensiones, y se les priva de perspectivas de futuro relegándoles a los márgenes del mercado de trabajo». Una situación que «no es exclusiva de España, pero que se manifiesta con mucha mayor intensidad en aspectos clave» como el desempleo, el tiempo hasta lograr un trabajo, la contratación temporal, la falta de adecuación de la educación al mercado laboral y la elevada tasa de «ninis».
Los datos de la provincia no hacen sino ratificar las advertencias del autor del informe. Tanto en lo que se refiere al empleo (los contratos realizados a los menores de 30 años se han reducido un 44% en la última década) como a la educación, ya que no sólo un 55% de los jóvenes con empleo tienen un nivel formativo superior al que les exige el trabajo que desarrollan, sino que existe una importante bolsa de universitarios, formados en materias generalistas, que seguirán incrementando este porcentaje y «sólo encontrarán empleos de baja calidad, alta rotación y para los que están sobrecualificados».
La precariedad laboral y de renta que viven los jóvenes (hasta 30 años) se pone de manifiesto en que casi ocho de cada diez de ellos viven aún con sus padres, una cifra récord; que se justifica por ejemplo con el hecho de que la tasa de paro de este colectivo ronde el 50%, y que el nivel de renta de estos jóvenes haya caído desde 2006 más de un 32%, frente al 17% de media, y sea la más baja del conjunto de los trabajadores por grupos de edad.
En León la afiliación a la Seguridad Social de este colectivo ha caído más del 41% en la última década, y eso que más de 22.500 jóvenes han abandonado la provincia. Y también a pesar de que León tiene una tasa de trabajadores jóvenes por cuenta propia de casi el 13%, bastante superior a la media del país.
Una situación que se justifica por el hecho de que los contratos realizados a jóvenes se hayan reducido casi a la mitad en la última década, según el Servicio Público de Empleo. Entre los que encuentran trabajo, la situación no es para felicitarse: la mitad son a tiempo parcial, a pesar de que buena parte de ellos realiza más horas de las que se contemplan en sus contratos; y la enorme facilidad de este colectivo para ser despedidos se pone de manifiesto en el hecho de que a los 17.150 jóvenes que en el último año analizado estadísticamente (2013) se les realizaron 34.661 contratos. De ellos, 6.144 personas tuvieron entre dos y diez contratos a lo largo del año, y 279 firmaron más de diez contratos en sólo doce meses.