Diario de León

La doctrina Potros devolverá a prisión al etarra Corporales

La Audiencia Nacional tomará la decisión si lo solicita el fiscal.

El etarra leonés Jesús García Corporales.

El etarra leonés Jesús García Corporales.

Miguel Ángel Zamora
León

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Jesús García Corporales, el etarra leonés que abandonó el Centro Penitenciario de Nanclares de la Oca el pasado día 26 de diciembre, forma parte del colectivo de antiguos integrantes de la banda terrorista que podría tener que volver a ingresar en prisión como consecuencia de la decisión del Tribunal Supremo de dejar sin efecto la medida de descontar de su pena la parte de la condena cumplida en Francia. En su caso, cuatro años.

El Tribunal Supremo desautorizó las resoluciones de la Sección Penal Primera de la Audiencia Nacional por las que, el pasado mes de diciembre, fueron excarcelados Santi Potros y Plazaola. A otros presos se les acortó la pena en una decisión que ahora ha sido corregida por el Supremo.

De carácter genérico

Fuentes de la Audiencia Nacional consultadas por este periódico aseguraron ayer que la medida tiene un carácter genérico pero que para su aplicación en cada uno de los casos, habrá que esperar a que el Ministerio Fiscal presente el correspondiente recurso de casación, que se da por hecho que será resuelto favorablemente por el Alto Tribunal, pero que exige la realización del trámite legal, por lo que se generará un periodo de espera en el que el reo no sabrá su futuro.

La decisión sobre el futuro de García Corporales no se adoptará en el Tribunal Supremo sino en la propia Audiencia Nacional, aunque en cualquier caso está sujeta al interés casacional fijado por el TS, con lo cual bastaría que el fiscal lo proponga para que antes o después Corporales tuviese que ingresar de nuevo en Nanclares de la Oca, de donde salió las pasadas navidades.

García Corporales, nacido en Cubillos del Sil, cometió su primer atentado el 24 de mayo de 1992 junto al estadio Vicente Calderón de Madrid, hiriendo a los miembros de una patrulla policial. También se le atribuye la colocación, el 30 de noviembre de 1992, del coche-bomba que causó la muerte del subteniente jubilado de la Guardia Civil Miguel Miranda. Se sospecha que pudo estar en el atentado de Irene Villa, pero el caso prescribió y no se le pudo vincular a este asunto.

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