POLÍTICA
Rajoy se centra en el logro económico para soslayar a Bárcenas y la corrupción
El presidente defiende ante Aznar su trayectoria en el PP y su gestión en el Gobierno

Mariano Rajoy durante el discurso de clausura de la Convención Nacional de su partido
«Nos crecen los enanos», reconocían el viernes los populares en el arranque de su convención nacional. Luis Bárcenas acababa de abandonar la prisión despachándose a su gusto ante cada micrófono que se le ponía por delante. Señaló a Mariano Rajoy como conocedor de la caja B del partido y hasta se planteó, por qué no, pedir su reingreso en el PP. Las acusaciones parecían inatacables, pero durante el fin de semana nadie de la cúpula de la formación salió al paso. Ni una sola vez nombró ayer el presidente del Gobierno a su ex tesorero. Rajoy no está dispuesto a que la sombra de la corrupción se lleve por delante su gestión económica al frente de La Moncloa. «No podemos permitir bajo ningún concepto -aseguró ante la plana mayor del partido- que estas cuestiones (Bárcenas y la corrupción) empañen la honorabilidad del partido y oculten lo más importante que ha ocurrido en España en estos tres años, que es el cambio hacia la prosperidad».
No emuló a José María Aznar, que dos días antes, en tono épico afirmó: «Mirándoos de frente os lo digo: de mis actos respondo desde el primero hasta el último». La contabilidad paralela, según la Fiscalía y la Abogacía del Estado, se puso en marcha en 1990, con el ex jefe del Ejecutivo al mando de la formación y en algunos apuntes aparece su nombre. Rajoy optó por restar importancia a «las exageraciones interesadas y las manipulaciones» y no quiso responder ni por sí mismo ni por los miembros de su partido. «No podemos garantizar todas las conductas de todos y cada uno de nuestros cargos públicos porque es verdad que sí se han producido esos casos y merecen una respuesta contundente», admitió tras meses de escándalos que han afectado a diversos cargos populares.
Su discurso, de más de una hora y profuso en los logros del Ejecutivo en materia económica, fue aplaudido por los asistentes. Sobre todo por la cúpula del partido, los ministros del Gobierno, la vicepresidenta y los barones autonómicos. Todos ellos subieron al escenario a respaldar al líder en el cierre del cónclave. Con la imagen de los dirigentes populares unidos en torno a Rajoy se buscó cerrar filas y endulzar el amargo sabor de boca que dejó Aznar con un discurso en el que cuestionó la estrategia de la dirección del PP. El ex presidente también fue invitado al estrado a acompañar al jefe del Ejecutivo y se pudo percibir la frialdad entre ambos.
Rajoy defendió ante Aznar su trayectoria en el PP y su gestión en el Gobierno. «Sé lo que es este partido», enfatizó recordando a Manuel Fraga como fundador, y respondió al presidente de honor con otra pregunta: «¿Ha habido o no un cambio en España desde que gobernamos?». Lo cierto es que los populares aún ayer se debatían entre el malestar por la falta de «generosidad» del ex jefe del Ejecutivo, que no apoyó a Rajoy, y el entusiasmo por su discurso «motivador».