Diario de León

demolición con nocturnidad

El Ayuntamiento derriba en plena noche las viviendas ocupadas de la Azucarera

La gravísima caída de un indigente por el hueco de una escalera acelera los planes.

La retroexcavadora inicia las labores de demolición de las entradas a los pabellones de las viviendas.

La retroexcavadora inicia las labores de demolición de las entradas a los pabellones de las viviendas.

Miguel Ángel Zamora
León

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La semana pasada, un súbdito rumano cayó por el hueco de las escaleras de una de las viviendas de la antigua Azucarera, que no tenía barandillas. «Está vivo de milagro, estuvo en la UVI y sigue ingresado muy grave».

Así, al Ayuntamiento se le aceleró repentinamente la intención de poner fin al problema enquistado de los ocupantes ilegales de lo que un día fueron casas, hoy despojos de inmueble. Anoche se inició a las 22.12 horas el derribo de los dos primeros pabellones de las viviendas, con la demolición de los accesos, según adelanta hoy DIARIO DE LEÓN en su edición de papel. «De esta manera no se nos meten dentro», explicaron in situ a este periódico los operarios.

Craso error. Fue empezar la retroexcavadora su trabajo y acometer las primeras dentelladas a los muros, cuando sonaron gritos de alerta. Uno de los diez indigentes que acababan de ser expulsados de sus casas se empecinó en regresar y logró entrar al edificio por un hueco de la fachada posterior. El mismo policía local que detuvo a Montserrat González, la asesina confesa de Isabel Carrasco, y su compañero de patrulla de anoche se dieron cuenta e iniciaron una carrera a la desesperada por evitar la tragedia.

Lo lograron por poco. Aún con el susto en el cuerpo, operarios, policías y servicios de seguridad privada salieron del área, siguiendo al mendigo, que aún tuvo tiempo de girarse y de increpar duramente a los agentes con menos susto que el resto de la comitiva.

Advertidos desde primera hora de la mañana de que tenían que abandonar sus improvisados hogares, los inquilinos ilegales de la zona (menos uno, prácticamente todos de procedencia rumana) rezongaron antes de cumplir las órdenes que primero una y luego otra dotación de la Policía Local les fueron dando.

Las labores de demolición (ordenadas desde la concejalía de Urbanismo) se iniciaron bien entrada la noche, algo inusual para este tipo de intervenciones. «Es que ha habido un problema con la llegada de la retroexcavadora», versión inicial. «Nosotros cumplimos órdenes y nos han dicho que las entradas hay que tirarlas sin falta esta noche», argumento posterior. «Pregúntele a los jefes, nosotros somos unos mandados», fue la explicación final.

Hoy, a las 7.30 de la mañana está prevista la demolición completa de los edificios, ya casi en ruinas. Los antiguos inquilinos se trasladaron apenas un centenar de metros en dirección a la zona de Renfe y ocupan ahora otra área de manera también ilegal de la que seguramente serán expulsados en breve. «Otra movida que nos espera», aseguraron los agentes.

La zona ha sido objeto de constantes incidencias y se encuentra en condiciones poco salubres. Las actuaciones policiales ya generaron algunos enfrentamientos hace no muchas semanas y los vecinos habían denunciado la inseguridad que les generaba el problema.

De la valla para afuera se inició la procesión. Colchones a hombros, bolsas en las manos y buena parte de las pertenencias aún en sus antiguas casas. Hoy sacarán todo antes del derribo.

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