El Procurador del Común denuncia la saturación y el caos en Urgencias
El último informe reproduce situaciones idénticas a las que se dan en el Hospital.
Era un secreto a voces. El Defensor del Pueblo y todos los comisionados autonómicos, entre ellos el Procurador del Común de Castilla y León, el leonés Javier Amoedo, han elaborado un estudio conjunto sobre las urgencias hospitalarias en el que denuncian «frecuentes» casos de «saturación» y diversas deficiencias más derivadas de la falta de medios para estos servicios. Los defensores no ponen nombres y apellidos a su denuncia, ya que se refieren en sus conclusiones al estado general de prestación de las urgencias hospitalarias en España, al que evalúan en términos muy críticos.
Por ejemplo, el informe asegura que «ante la repetición de situaciones de saturación, se han establecido dependencias en las que permanecen los pacientes en espera de hospitalización una vez completada la atención inicial en urgencias». Es el caso de León. Ante la avalancha de nuevas entradas, la gerencia del complejo hospitalario ha reabierto sobre la marcha 16 camas en el servicio de observación de Urgencias, dado que el colapso ha sido un hecho. Como publicó recientemente este periódico, la espera de un paciente por una cama puede alargarse hasta ocho horas.
«Aun comprendiendo el objetivo de estas medidas —evitar la permanencia en pasillos y otros espacios— no deben considerarse un sistema eficaz, porque la permanencia de pacientes con indicación de ingreso perturba la gestión del servicio y estos requieren de una atención especializada en planta», señala el informe.
Para los autores, el cierre de camas hospitalarias en época estival —es otra de las circunstancias que se producen en la capital— puede admitirse en aras a una mejor eficiencia de los recursos, «pero no tiene justificación en situaciones en las que se producen incrementos de la población y de la demanda potencial».
Los defensores también denuncian que, «con carácter general, los médicos residentes asumen un grado excesivo de responsabilidad» en las urgencias, y, por añadidura, no se les forma debidamente, ya que tienen que rotar en centros y «no está reconocida la especialidad médica de urgencias y emergencias».
El informe sostiene que la suficiencia de profesionales adecuados «debería estar garantizada en todas las franjas horarias» y que no hubiera «la excesiva dependencia de las plantillas de la labor de médicos internos residentes que estarían supliendo en muchos momentos la insuficiencia de profesionales de las diversas plantillas implicadas».
El estudio llega a advertir de que las urgencias son una de las áreas asistenciales «donde mayor es el riesgo para la seguridad de los pacientes».