LOS MALES DE LA NUEVA SOCIEDAD
Uno de cada tres menores que llega a Proyecto Hombre es adicto a las nuevas tecnologías
El abuso de los juegos digitales a través del teléfono móvil es ya el origen de otras adicciones, como las apuestas on line
Unos jóvenes, conectados a Internet en su teléfono móvil
En Proyecto Hombre ya ha sonado la alarma. Los jóvenes cada vez están más enganchados a los juegos digitales y estos abusos son los que desencadenan en el consumo de sustancias. Así, en el 35% de los menores de edad que llegan a la asociación ya se ha detectado que abusan de los juegos lúdicos, como máquinas o videojuegos, que acaba degenerando en apuestas online gracias al fácil acceso que tienen a los teléfonos móviles con conexión a Internet. El presidente de Proyecto Hombre y director Terapéutico, Jorge Juan Peña, explica que los jóvenes con 14 o 15 años llegan al centro «por el abuso de sustancias, sin embargo su adicción ha comenzado desde pequeños, con 8 o 9 años, cuando comenzaron a tener acceso a los juegos que les regalaban y a tener adicción, lo que desencadena en el consumo de sustancias ante la necesidad de lograr estímulos más fuertes».
Peña apunta que los padres son los que principalmente acuden a la asociación y que, en un principio, no ven como un problema el uso que los chicos hacen de las nuevas tecnologías y sólo acuden cuando hay fracaso escolar o «llegan a casa fumados o borrachos». Sin embargo, en el 45% de estos casos, el juego es el origen de su abuso de sustancias. Proyecto Hombre trabaja actualmente con un centenar de menores, aunque Peña concreta que algunas familias no acuden a la asociación al pensar que sólo tratan a adultos con drogadicción.
«Los juegos producen estímulos que les satisfacen y cada vez asombra más cómo se ha normalizado que los niños pequeños tengan móvil», añade Peña, tras explicar que les resulta muy sencillo llegar a las apuestas online «porque con el teléfono tienen fácil acceso y porque al registrarse en las páginas consiguen dinero gratis para empezar a apostar. Ganar dinero es el último enganche, porque ellos consiguen una recompensa». No existe diferencia entre sexos, como ocurre con otras adicciones de adultos donde hay más hombres que mujeres, aunque «los chicos suelen ser más violentos que las chicas e incluso han agredido en su casa». Los padres, suelen sentirse culpables de la situación a pesar de que el ambiente influye mucho. «El juego se ve como habitual en una sociedad de consumo aunque no tiene las mismas consecuencias en un niño que en un adulto», añade.
El primer paso para detectarlo, que el menor se encierra en su mundo y el fracaso escolar «porque pierde capacidad de atención ya que los videojuegos ofrecen muchos más estímulos que cualquier otra cosa», explica el presidente de la asociación, tras definir las adicciones «como una búsqueda de la felicidad de forma desordenada».
Los programas que desarrolla Proyecto Hombre con los menores —como Indícale o Proyecto Joven— se centran en tratamientos individualizados y con psicólogos y en algunos de ellos hay listas de espera. Aunque son los padres los que reciben las primeras orientaciones a través de la Escuela de Padres, que les ayudan y dan soluciones para enfrentarse al problema, en el 90% de los casos el menor suele acabar acudiendo al programa al ver el efecto que surte en sus progenitores. Peña apunta que hay mayores de 19 años que están internados para recibir tratamiento. «Es necesaria la prevención en edades muy tempranas, incluso desde la guardería», concreta.