LA LUCHA POR EL EMPLEO EN LEÓN
«Ahora toca la resistencia, y resistiremos»
Más de 3.000 personas claman por el futuro de León de la mano de los trabajadores de la Vasco y de Everest. «En la calle lo que se sigue viendo es sufrimiento, y nos insultan cuando quieren que pensemos lo contrario»

Los manifestantes llenaron la plaza de la Catedral, donde Manuel Sierra leyó el manifiesto
«Ahora toca la resistencia, y resistiremos. Es el momento de sumar esfuerzos». Y los trabajadores de la Hullera Vasco Leonesa y de editorial Everest dieron ayer un ejemplo de «lucha, unión y toma de conciencia social para salir a las calles a reivindicar lo que es nuestro, nuestros salarios y nuestros empleos». Las más de 3.000 personas que a mediodía de ayer recorrieron las calles del centro de León hablaron en nombre de las dos emblemáticas empresas leonesas que atraviesan serias dificultades y ven amenazado su futuro (y con él el empleo de sus cientos de trabajadores); pero gritaron en defensa del futuro de la provincia, como rezaban las pancartas que portaron y las consignas que corearon.
Una manifestación que transcurrió rápida y tranquila desde la sede de los sindicatos mayoritarios hasta la plaza de la Catedral, donde el pintor Manuel Sierra leyó un manifiesto redactado por el secretario general de CC OO en León, Ignacio Fernández. «Lo traigo al lado del corazón», comenzó el artista nacido en Laciana y criado en Babia, sacando los folios del lado izquierdo de su chaqueta.
Tras un breve recuerdo a las históricas marchas mineras, destacó que «no son tiempos de melancolía, sino de dar mucha leña», abogó por una postura «ensoberbecida y unida» contra el «saqueo, abuso y ataque frontal a los trabajadores», y contra el «desmantelamiento y aniquilamiento de los derechos logrados».
Espejismo
El manifiesto comenzó haciendo un llamamiento contra el «año del espejismo», en el que se habla continuamente de recuperación económica mientras «en las calles el sufrimiento continúa. Nos insultan cuando quieren que pensemos lo contrario».
Frente a quienes aseguran que el empleo es su prioridad «lo que vemos es desempleo, exclusión, explotación laboral creciente. Casi humillación. Ante eso nos rebelamos, porque no nos dejamos engañar».
La reivindicación de la manifestación de ayer quiso ser el altavoz de «los muchos casos anónimos de trabajadores de empresas cuyos nombres no son tan emblemáticos. Ellos también son los nuestros. Sus problemas son los nuestros, los de todos, porque todos formamos parte de la misma clase obrera».
Ante los centenares de manifestantes Sierra señaló que «el exterminio de la provincia tiene varios rostros. Porque de cuanto nos ocurre a todos hay responsables muy claros». Entre ellos señaló a los «empresarios fríos y especuladores, sin ánimo social». Señaló en este punto que tanto la Vasco como Everest tienen una «deuda con la provincia, porque han ganado mucho dinero con el esfuerzo de sus trabajadores». Criticó a la «burguesía empresarial y los partidos políticos que dejan caer empresa tras empresa con lágrimas de cocodrilo». De ellas dijo que «prefieren calles y gentes muertas, porque así nada les compromete».
Los culpables
También señaló como culpables a las administraciones públicas, porque «no han cumplido su papel de vigilancia y defensa de los intereses de los ciudadanos, ni han regulado el reparto de la riqueza con visión de futuro». Aunque admitió que «no todos los políticos son iguales», atacó con dureza a los «cínicos, paniaguados y pancistas».
El manifiesto no eludió tampoco la responsabilidad de todos los trabajadores y los ciudadanos. «También nosotros hemos visto caer a las empresas y los puestos de trabajo sin hacer nada». Por eso, destacó, es la hora de la rebeldía. «Ahora toca la resistencia, y resistiremos. Es el momento de sumar esfuerzos, y el movimiento sindical organizado tiene que ser el punto de encuentro de estos esfuerzos».
Manuel Sierra concluyó asegurando que «el porvenir pasa por salir a la calle juntos, porque el camino no se hace a solas, se construye y se gana en compañía». Advirtió a los poderes públicos de que los trabajadores no se dejarán engañar «con el espejismo, ni podrán engañarles con bisutería».
«Pedimos justicia, y eso pasa por la defensa del trabajo y la dignidad. Y esa es nuestra reivindicación constante», concluyó el manifiesto.