EMPLEO
La tasa de paro juvenil en León está dos puntos por encima de la media nacional
El 53,7% de los jóvenes leoneses menores de 25 años no logra encontrar un empleo

La búsqueda de empleo se resuelve sin resultados en la mayoría de los casos de jóvenes menores de 25 años
La tasa de paro juvenil en la provincia se eleva al 53,7% en el caso de los menores de 25 años, según los datos facilitados por el Instituto Nacional de Estadística. El dato pone de relieve las dificultades que tienen los jóvenes leoneses a la hora de encontrar un trabajo ya que el porcentaje supera en dos puntos la media nacional según la Encuesta de Población Activa. A nivel autonómico, la cifra de la provincia también es ligeramente superior, ya que en Castilla y León, la tasa de paro para esta franja de edad es del 53,5%. Según los últimos datos estadísticos del INE, los jóvenes activos se elevaban a los 121.000, mientras que la cifra de parados llega a los 65.000.
El mercado laboral representa todo un reto para los jóvenes, ya que en muchos casos, aunque encuentren un trabajo, no consiguen un contrato en regla y son empleos de poca duración. Su situación se va complicando con el paso del tiempo y muchos se plantean volver a estudiar, tras haber abandonado las aulas a una edad muy temprana con la esperanza de encontrar, en los años de bonanza, un puesto de trabajo de forma rápida. Las tornas han cambiado y ahora, su situación es más complicada.
Ana Isabel Álvarez, Enrique García y Fernando García son tres ejemplos de jóvenes leoneses que, a pesar de su insistencia, no logran encontrar un empleo y más lejos está aún, «encontrar uno bien remunerado, ya no quiero ganar una millonada». La joven Ana Isabel tiene 23 años y se sacó la Enseñanza Obligatoria por libre. «Busco trabajo de lo que haya», señala tras precisar que a pesar de que ya ha desempeñado varios puestos y en diferentes sectores «nunca me han dado de alta». Por este motivo, se da un poco más de tiempo y si no le saliera nada «volvería a estudiar, para sacar el Bachillerato o algún ciclo de FP, aunque a mí no me gusta estudiar y lo que quiero es trabajar».
Enrique se encuentra en la misma situación, tiene un amplio currículo de cursos de todo tipo además de un grado de Formación Profesional. Está parado desde el 2012 y el último trabajo tuvo que dejarlo «porque tenía más gastos que el dinero que me pagaban». Ahora está pendiente de las webs de empleo, está esperando y «buscándome la vida» mientras vive con sus padres. «Yo estoy cansado de estudiar, he hecho muchos cursos, nueve ni más ni menos desde el 2009», concreta. Él reconoce que «posibilidades hay, pero en León pocas y ya me planteo irme, pero en realidad me gustaría quedarme», señala.
Fernando ya ha pasado la treintena y continúa viviendo con sus padres porque lleva cuatro años en el paro. Ha hecho trabajos puntuales e, incluso, se ha ido a hacer la temporada de verano a zonas de costa como camarero, pero las cosas han cambiado y también se han puesto difíciles. Él tiene el Bachillerato y un módulo de grado de medio de Comercio y otro de Electricidad. Ha estado de mozo de almacén, de electricista y también trabajando tanto con contrato como sin él. «La situación para los jóvenes está mal, el vaso está ahora más bien vacío y tengo pocas esperanzas de encontrar un trabajo, podría sonar la flauta, pero no creo», tampoco descarta irse fuera, ni volver a las clases, «pero no sabría qué estudiar».
Los tres coinciden en su «desconfianza» hacia la clase política, que no pone solución a las deficiencias del mercado de trabajo y reclaman «verdaderas políticas de empleo». Ana Isabel apuesta «por programas que ayuden a transformar y a ser más prácticos para que la gente pueda encontrar algo», Fernando aboga por ayudas a los empresarios «para fomentar la apertura de negocios, crear ayudas para generar la creación de actividad, cualquier cosa que anime a la creación de puestos de trabajo», reflexiona.
Ellos tres son la cara de la juventud leonesa, del 53,7% de los jóvenes está pendiente de encontrar un empleo para poder emprender el vuelo pero que, como ellos indican, se enfrentan «a una situación muy complicada y con pocas perspectivas».