El fundador de Everest preside una sociedad de inversiones con 3,5 M€
La empresa debe siete nóminas a los trabajadores y espera un crédito de la Junta de 3,2 M€.
El presidente honorífico del gupo Everest de Comunicación S.L., el leonés Luis José Antonio López Martínez, preside una sociedad de inversión de capital variable (Sicav) que cerró el ejercicio 2014 con un patrimonio de 3,5 millones de euros, una cantidad algo superior a los 3,2 millones de euros de crédito que el grupo editorial está pidiendo a la Junta de Castilla y León para reflotar la empresa.
Según se desprende del cruce de datos del Registro Mercantil y de la Comisión Nacional del Mercado de Valores, López Martínez, quien se desmarcó en enero de 2013 de la dirección ejecutiva de su empresa para pasar a ser un simple miembro honorífico en beneficio de su hija Raquel López Varela, consta como presidente del consejo de administración y apoderado de Santa Clara de Valores Sicav S.A., un instrumento de inversión colectiva que ha logrado esquivar los años de crisis y que ha pasado de manejar 3,1 millones de euros en 2011 a los 3,5 millones que declaró en su última información a la CNMV, el 11 de febrero de este año.

Junto al patriarca de la emblemática editorial leonesa, en esta sicav figuran como consejeras dos de sus hijas: Raquel e Irene López Varela. En total son 130 accionistas que aglutinan un total de 429.121 títulos.
Este tipo de sociedades, pese a ser una herramienta de inversión totalmente legal y bastante extendida entre las grandes fortunas europeas —sobre todo en Luxemburgo, Suiza, Italia y Francia—, han sido muy criticadas por verse como un medio legal para evadir impuestos. En España se paga un 1% de impuestos por los rendimientos y plusvalías que generan, cuando el impuesto de sociedades que se aplica a una entidad común es del 33%. En León, el nombre de la sicav se relaciona con el Obispado de Astorga, que llegó a tener siete millones de euros cuando la gestionaba el entonces ecónomo, Lucio Ángel Vallejo Balda, actual secretario de la Prefectura de Asuntos Económicos de la Santa Sede.
Lo de la Sicav no es algo nuevo para los representantes de los trabajadores de Everest, a los que la empresa debe cuatro mensualidades más tres pagas extra, una situación dramática que arrastra actualmente a unas 300 familias, algunas de ellas con los dos miembros de la pareja afectados por el expediente de regulación. Fuentes sindicales avanzaron que pedirán «una reunión de urgencia» con la propiedad, además de remitir una carta al presidente de la Junta, Juan Vicente Herrera, para que medie personalmente y ponga fin a un conflicto que ha sacado a la calle a cientos de leoneses en apoyo del mantenimiento del empleo en Everest. Temen que la empresa entre en concurso de acreedores en los próximos días, puesto que mañana día 1 expira el ERE que les ha llevado a la huelga durante ya casi cuatro semanas.
En el Gobierno de Castilla y León, las posturas no han cambiado ni un ápice. Exigen a los propietarios de Everest que presenten «garantías líquidas» para dar de paso el expediente de reestructuración de la compañía —no de rescate, como se previó en un primer momento— y liberar un capital de 3,2 millones de euros para garantizar la actividad durante los próximos años, incluso en caso de que Everest tenga un nuevo dueño. «Entretanto, hay que poner garantías para que el riesgo que asume la Junta al prestar dinero público tenga una seguridad para mantener la viabilidad de la empresa», indicaron fuentes de la Administración autonómica, que se preguntaron por qué razón la presidencia de Everest alarga esta situación conciéndose ahora que ostenta los principales cargos en una sociedad de inversiones que tiene tanto dinero como el que necesitan para reflotar la firma.
Pero el mutismo es absoluto en la familia López. Este periódico se puso ayer en contacto con la dirección de la editorial para conocer las gestiones que están realizando para solucionar a corto plazo la situación de Everest y conocer también los planes a largo plazo, si es que se produce un acuerdo con la Junta. Pese a solicitar las preguntas por correo electrónico, finalmente no facilitaron respuesta alguna.
