EL FIN DE LA COMPAÑÍA
Everest inicia el desmantelamiento con la desaparición de Evergráficas
Los talleres entran en concurso y extinguen los contratos de sus 80 trabajadores. La dirección anuncia hoy las medidas a las otras dos sociedades del grupo editorial.
El grupo editorial Everest inicia el camino del desmantelamiento. Después de meses de expedientes de regulación y extinción de empleos, reducción de salarios e impagos a los proveedores que les han impedido afrontar los encargos que tenían pendientes por falta de materia prima, la familia López propietaria de la compañía fundada hace 57 años en León, anunció ayer al comité de empresa de Evergráficas (los talleres de la editorial) la aceptación del concurso de acreedores y la liquidación y extinción de los 80 trabajadores de su plantilla. Hoy están convocados los comités de las otras dos empresas del grupo, Everest Distribución y Editorial Everest, que según anunciaron ayer los representantes sindicales temen que seguirán el mismo camino.
Garantías
Es el final que en los últimos días habían adelantado los comités de empresa, después de semanas de silencio tanto por parte de la dirección de la compañía como de la Junta, que únicamente intercambiaron reproches sobre las cartas a poner sobre la mesa para garantizar el futuro de una empresa que, según unos y otros, podía haber seguido siendo rentable. Como lo ha sido a lo largo de las últimas casi seis décadas.
Una rentabilidad que ha permitido a la familia gestionar cantidades millonarias en distintos productos de inversión (como las polémicas sicavs), y que ha llevado a la Junta a forzar la situación para que los propietarios pusieran como garantía para el compromiso económico público en reflotar la actividad liquidez, y no las máquinas de las naves industriales.
En medio de este tira y afloja los alrededor de 320 trabajadores de Everest suman ya impagos de cuatro meses de nóminas, tres extras más un cuarto de otra, y casi un mes de huelga indefinida. Y una larga lista de expedientes de regulación de empleo, el último de los cuales expiraba ayer. Hoy los trabajadores afectados debían volver a unos puestos de trabajo en los que no hay actividad. Ayer mismo, antes de que la empresa les comunicara el concurso de la empresa, el comité advirtió de que redoblaría los esfuerzos de los piquetes que desde el pasado 9 de marzo se sitúan a la entrada de la fábrica para «explicar» a los trabajadores que pretendan acceder a sus puestos de trabajo que las deudas de la empresa superan incluso lo que puedan llegar a percibir del Fondo de Garantía Salarial.
Situación dramática
El presidente del comité, Enrique Reguero, había advertido poco antes de recibir la noticia del concurso tras una «convocatoria urgente» de la dirección que la situación de los trabajadores y la empresa es «dramática», y que tienen «los días contados porque los propietarios quieren deshacerse de la empresa. Nosotros, los trabajadores, somos los que nos quedamos una vez más con una mano delante y otra detrás». Reconoció que «la Junta no es la que nos debe dinero», y que la situación actual se debe a «una gestión nefasta, que en un año de abandono ha conseguido dejar caer casi 60 años de historia».
Los trabajadores han anunciado que mantendrán las movilizaciones para luchar «por mantener la dignidad, porque con el futuro de la empresa y el compromiso de administración y directivos ya ni siquiera contamos».