TRIBUNALES
La fiscal y la defensa pactan una condena de hasta 13 años al autor del crimen del Rastro
El juicio será testimonial y se celebrará el 2 de julio a las 10.00 de la mañana en la sección tercera de la Audiencia Provincial

La zona en la que ocurrió el crimen, pocas horas después del suceso
La representante del Ministerio Fiscal y la defensa del acusado como autor de los hechos pactarán una pena de no más de trece años de prisión por un delito de homicidio para J.L.B.F., conocido con el apelativo de Chuchi, supuesto autor de la muerte a puñaladas de su sobrino J.A.J.J. «Ulises» ocurrida el 30 de junio de 2013 en el transcurso del mercadillo dominical de la capital.
La vista oral, por el sistema del Tribunal del Jurado, se ha fijado en un principio para el 2 de julio a las 10.00 de la mañana en la sección tercera de la Audiencia Provincial, si bien todo hace pensar que el juicio será un trámite por cuanto las dos partes están dispuestas a llegar a un acuerdo.
El sospechoso, con varias condenas previas por delitos de robo (la última, de un año de prisión, había sido impuesta el 11 de junio de 2009) mantenía una mala relación con su sobrino, de 26 años de edad.
El día de los hechos, en torno a las 11.20 horas, el acusado acudió al Rastro que los domingos se instala en la Avenida de Papalaguinda de la capital acompañado de un amigo, cuando se encontró con la víctima que estaba a su vez en la compañía de su cuñado.
En el momento en que se produjo el intercambio visual entre los dos, el procesado gritó: «¡Mamón, perro, te voy a matar!». Sospechoso y víctima se enzarzaron en una pelea en el transcurso de la cual el acusado llegó a caer al suelo.
El sospechoso sacó entonces una navaja y se levantó, dirigiéndose hacia la víctima a quien le clavó el cuchillo primero en la frente y luego en el costado izquierdo.
A causa del golpe con la navaja, se produjo una herida penetrante en el hemitórax izquierdo y en el ventrículo izquierdo que ocasionó una rotura cardíaca y en consecuencia el fallecimiento en el acto del herido.
Tras darse cuenta de lo que acababa de ocurrir, el acusado del crimen emprendió la huida y se refugió en el domicilio de su madre, sito en la inmediaciones de Mariano Andrés, donde resultó detenido horas después de lo ocurrido, después de una intensa negociación con la Policía Local.
La defensa del procesado recalca que durante los ocho meses anteriores a los hechos había consumido cocaína y cannabis y formaba parte de las personas sujetas a un tratamiento de desintoxicación por consumo de drogas, al ser adicto a dichas sustancias desde 1999.
Entiende la fiscal que esta circunstancia no afectaba a su imputabilidad en el momento de los hechos, por lo que se califica el delito como un homicidio sin circunstancias modificativas de la pena. Procedería así imponerle una pena de trece años de prisión, de los que se descontaría el tiempo que lleva ya en la cárcel, tras su ingreso el 2 de julio de 2013.
La víctima deja tres hermanas, cada una de las cuales habrá de ser indemnizada con 25.000 euros. A su madre se le deberán abonar los gastos del sepelio, aunque para ello se deberán acreditar con las correspondientes facturas.
Múltiples testigos
Figuran como citados a testificar el cuñado del fallecido, que reconoció al supuesto autor de los hechos a través de unas fotografías, los cuatro agentes de la Policía Local que practicaron la detención y dos testigos presenciales de los hechos que estaban presentes cuando se produjo la agresión y dieron su versión de lo sucedido a los agentes.
El procesado se encuentra actualmente ingresado en el Centro Penitenciario de Teixeiro-Curtis (A Coruña) a donde fue trasladado para evitar posibles venganzas.
Como piezas de convicción para el juicio se aporta la navaja con la que se cometió el crimen y la ropa ensangrentada que vestía la víctima en el momento de los hechos, que serán presentadas al jurado para su examen, si llegara el caso de que se considerase necesario.