Diario de León

Juan Molins. DIRECTOR DE ANTIBIÓTICOS DE LEÓN

«Después del verano, duplicaremos la capacidad para producir penicilina»

El gigante se mueve. Un «portaviones», define su director, para ajustar la amplitud de la fábrica, bajo el control de Black Toro. Con la factoría al 10% de su capacidad, vuelven al mercado y ya tienen asegurada la venta de la producción en 5 años. «Hay futuro», asegura Molins, experto en rescates, en segundas oportunidades. Hay vida después de la quiebra.

Juan Molins, director de Antibióticos, en su despacho en la fábrica leonesa.

Juan Molins, director de Antibióticos, en su despacho en la fábrica leonesa.

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L. URDIALES | REDACCIÓN
León

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—¿Quién es el propietario que devolvió la vida a Antibióticos?

—Black Toro es un fondo de riesgo capital que hace dos años hizo un diagnóstico sobre la economía española, con intención de invertir. Y la primera operación que cierra es Antibióticos. Hay inversores internacionales, family office y directivos como es mi caso que hemos invertido en la compañía. Nos une la oportunidad de invertir dinero en un momento en el que la economía empieza a repuntar; no hay inflación en los activos que compramos.

—¿Y qué vio Black Toro en Antibióticos?

—Un portaviones, desde el primer día. El plan de negocio que cada día que pasa confirma aquellas hipótesis. Vimos el portaviones, con una base que son penicilinas y su negocio.

—Y lo han puesto en pie con una capacidad sin antecedentes en León.

—La primera fase, los estériles, arrancamos en marzo satisfactoriamente, y tenemos vendida la producción para los próximos 5 años; un cliente nos tiene comprada toda esa producción, la capacidad de la zona estéril. De hecho, en verano vamos a parar la fábrica para reformar la zona y doblar la capacidad. La segunda fase, productos semisintéticos, orales, amoxicilinas, que teníamos previsto en el segundo semestre, y hemos adelantado los lotes de validación a junio.

Y la tercera fase, de la fermentación de penicilina, que avanzaremos durante el verano.

—Incluso, la coyuntura internacional navega a favor de sus intereses.

—Hay dos circunstancias añadidas que mejoran nuestras perspectivas. Una el mercado chino; las dudas sobre la sostenibilidad de los costes directos, la presión. Nuestros clientes están buscando fuentes de producción que no les limiten en el mercado. Y, en segundo lugar, el cambio del dólar juega a nuestro favor. Nuestra producción destina a la exportación al 90%.

—La oportunidad de negocio ya está más allá de las penicilinas, por tanto.

—Hay una parte nuclear, penicilina. A parte, hay capacidad instalada en la compañía de espacio tecnología y conocimiento. Con un interés para utilizar la instalación tecnológica para otros productos, alrededor de la fermentación, u otros que pueden ser biopolímeros, vitaminas, enzimas u otros que tienen cabida aquí. Paralelo a la penicilina, podemos convertir la fábrica en un cluster tecnológico donde se concentren clientes y tecnologías que quieran desarrollar proyectos que tienen aquí cabida. Una oportunidad por la capacitación técnica dentro de la compañía y de gente con una base científica y técnica excepcional. Reformamos capacidad de I+D para dar respuesta a estas líneas de trabajo.

—¿Qué relevancia tiene la plantilla en este proyecto?

—Estoy orgulloso de la plantilla. Hay una comunión en el interés del inversor y el trabajador.

Eso mejora las perspectivas del negocio.

—¿La bolsa solidaria explica esa comunión?

—Los trabajadores aportan un 3% de su retribución y de lo que se recoja, la compañía lo multiplica por dos. Aquellas personas que se han quedado sin ingresos pueden acudir ahí. 168 se apuntaron. Es motivo de orgullo. Las previsiones de ocupación son mejores y ahora se nutre con el 1,5%. Es buen síntoma por el alineamiento de los trabajadores.

—¿Y otro síntoma es el rescate de trabajadores del Ere?

—Cuando cogimos la empresa planteamos ajustes. Para que nadie se quedara parado hicimos un ere rotatorio. De media, ahora cada mes rescatamos a un cincuenta por ciento de ese bloque. Tengo constancia de que la plantilla está satisfecha con ese esfuerzo que estamos haciendo. Es una forma de tener a todo el mundo al mismo ritmo.

—¿La amplitud de crecimiento hasta donde se traduce en las perspectivas laborales?

—Hoy hay 189 trabajadores en plantilla. 19 más que cuando comenzamos hace seis meses. Contratamos personal en I+D.

—¿Hasta dónde llegará BTC en Antibióticos?

—El fin de un fondo de inversión es crear valor en las empresas en las que invierten. Generar valor, satisfacer a los clientes y crear mercado. Bueno para todos, trabajadores, y empresa. Algún día BTC saldrá del accionariado de la compañía. Es nuestra naturaleza, como la de cualquier fondo. Somos un paso intermedio en la empresa hasta que Antibióticos alcance a su accionista natural, que puede ser un socio industrial químico, o un fondo que trabaje a más largo plazo. Estaremos hasta haber sacado a la compañía del pozo sin fondo, inyectar capital, ponerla a punto y generar valor.

—Cuestionaron su proyecto porque veían complicado competir con oriente en fermentación, por ejemplo.

—Nunca pretendimos competir contra orientales. Occidente basa su estrategia en la seguridad, en la confianza. Nosotros somos una empresa occidental y nuestros competidores son occidentales.

—Otra pista del portaviones que alude: la depuradora. ¿Tiene fecha para ella?

—Es un elemento esencial de la planta, para producir en cantidades industriales hace falta la depuración. En cuanto pongamos en marcha la fermentación pondremos en marcha la depuradora.

—¿El prestigio de Antibióticos se mantiene en la memoria del mercado?

—Por completo. Si ha habido resistencia es en algunos proyectos que la compañía antes de la quiebra no pudo desarrollar porque no cumplió sus compromisos para satisfacer a los clientes.

—¿Amirys, por ejemplo?

—Esa es una de las compañías que nos han pedido que les confirmemos el proyecto que pongamos en marcha. No hemos llamado a nadie. Nos han llamado. Esto requiere de tiempo, confianza, y trabajo sostenido. Del tamaño de Antibióticos hay pocos en Europa.

—Que lo sepan los leoneses: ¿Antibióticos está en marcha?

—Siete días de actividad a la semana. A tres turnos en la zona estéril. El foco industrial tiene contenido y actividad. Se trabaja también en poner en marcha el resto de las instalaciones.

—¿Y la promesa de alcanzar los 250 trabajadores de antes del concurso?

—Por supuesto. Depositamos un aval para asegurar que les vamos a hacer una oferta a esos trabajadores que no podían incorporarse.

—Han devuelto a León al mapa del mercado del medicamento. ¿No hay fallo entonces en las previsiones que les trajeron a León?

—Las expectativas son buenísimas. Hay posición de demanda en el mercado. Nos piden cada día confirmación de precio; actividad diaria y contacto con clientes. Pero es un sector que necesita inversión de capital y eso hacemos a diario hasta que alcancemos la velocidad de crucero que precisamos para asentar el proyecto.

—Y han sostenido la marca. ¿Es otro pilar del valor en esta compañía?

—Hemos mantenido la marca, porque la marca de Antibióticos es buena; huimos de anglicismos y otas cuestiones para regresar al mercado. Y añadimos el nombre de León a la compañía en homenaje a esa vinculación de esta fábrica con la ciudad.

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