Diario de León

EL CRIMEN DE ISABEL CARRASCO

Montserrat sale de la cárcel para ir al dentista

La asesina confesa de Isabel Carrasco entra sonriente a la consulta pero recibe un aluvión de graves insultos a la salida

Un amplio fular cubre a Montserrat González a su llegada a la clínica

Un amplio fular cubre a Montserrat González a su llegada a la clínica

Miguel Ángel Zamora
León

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Sonriente y lozana. Más morena que la última vez que compareció en los juzgados de la avenida de Sáez de Miera, con un aspecto bastante más saludable que en sus anteriores apariciones públicas y tranquila. Muy tranquila. Montserrat González, la asesina confesa de Isabel Carrasco, abandonó ayer el Centro Penitenciario Provincial de Villahierro por espacio de cuatro horas para pasar una consulta médica en un conocido dentista privado de la avenida de Padre Isla de la capital.

Apenas dos medios de comunicación esperaban la presencia de la madre de Triana Martínez a la hora de su llegada al centro médico. Pasaban pocos segundos de las 19.10 horas cuando un coche de patrulla de la Guardia Civil apareció a la altura del número 122 de la avenida de Padre Isla, donde apenas unos pocos curiosos repararon en la escena y ninguno en la identidad de la persona que entraba.

«He estado ahí dentro y he visto que había una persona que vestía un poco estrafalario y me ha llamado la atención por los colores, pero no tengo ni idea de quién era. ¿Cómo? ¿Qué esta era quién? Pues no tenía ni idea. Ostrás que fuerte... Hemos estado casi al lado unos momentos...» explicó a este periódico uno de los pacientes de la clínica dental al abandonar las instalaciones.

A su llegada a la capital, Montserrat lució un llamativo fular. Mantiene por lo que se ve la costumbre de utilizar esta prenda y a la hora de bajarse del coche, cubrió sus manos con él, posiblemente para ocultar las esposas, aunque a la salida volvió a realizar la misma maniobra y sin embargo, en el hall de la clínica se desenvolvió con especial naturalidad para adecentarse el vestuario.

«Sí, Montserrat tiene cita esta tarde con nosotros pero todavía no ha pasado a consulta», explicó una voz femenina al otro lado del hilo telefónico. Hasta tres personas diferentes pasaron al otro lado del mostrador en todo este tiempo, todas ellas con especial dedicación. Solamente una de las jóvenes salió fuera a fumar un cigarro en una cafetería ubicada frente a las instalaciones sanitarias. En el propio establecimiento hostelero se generó cierta expectación ante la presencia de los fotógrafos y una cámara de grabación de imágenes al inicio de la tarde. Cuando los medios gráficos se fueron, la calma volvió a la zona.

Montserrat se mantuvo en el interior de las dependencias de la clínica hasta casi las 21.30 horas. La clínica dentista cierra habitualmente a las 21.00 horas peo en esta oportunidad, la identidad de la paciente obligó a cambiar los planes. No trascendió qué dolencia era la que necesitaba tratarse la imputada por el crimen de Isabel Carrasco, pero sí que entre los profesionales de la abogacía consultados por este periódico se generó una cierta sorpresa. «Hay dentista en el Centro Penitenciario y para otro tipo de dolencias, está la seguridad social. Es muy extraño y sorprendente que se haya permitido que salga de la cárcel para hacerse ver por un médico privado, tiene que estar muy justificada la necesidad de este tratamiento», explicaron a este periódico fuentes solventes de la abogacía leonesa.

Menos agradable resultó la salida de la acusada. «¡Asesina, asesina!» Desde las ventanas de en frente, media docena de cabezas curiosas asomaron y comenzar a increpar con estas expresiones y otras bastante menos decorosas a la autora confesa de los hechos. «No es por lo que haya hecho, que bastante tiene para ella. Es por la chulería con la que anda por la vida encima...» explicó una de las vecinas a este periódico. «Y que sepas que se acaba de morir la madre de Carmen Lomana», añadió la misma persona. Un completo.

El vehículo de la Guardia Civil se bajó de la acera en la que había aparcado y maniobró para colocarse justo a la puerta. Luego se fue rumbo a Villahierro.

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