Silván dice que no olvida el mensaje del 24M tras las primeras críticas en el Pleno
León en Común vota contra las asignaciones porque sólo deben cobrar 1.000 euros.

Salguero explica a Silván uno de los asuntos del Pleno.
Que el marcaje de toda la oposición y sus socios de investidura (C’s) al equipo de gobierno, bajo los parámetros del mensaje lanzado por los ciudadanos en los comicios del 24M de transparencia, pacto, diálogo y consens, será una constante se demostró ayer en el primer pleno celebrado en el Ayuntamiento tras la investidura del nuevo alcalde. La decisión del PP de delegar en la Junta de Gobierno (órgano dominado por este partido) de siete de las atribuciones que deberían estar en manos del Pleno encendió el primer debate coral de la corporación.
Entre las funciones, estarán por ejemplo, contratación de proyectos de obras y servicios, ejercicio de acciones judiciales o el establecimiento y modificación de precios públicos. PSOE, León en Común, León Despierta y UPL votaron en contra, mientras que tres de los cuatro ediles de C’s (Ana Carlota Amigo optó por abstenerse) apoyaron al PP. Un resultado ajustado para los populares (13 a 12) que sacó adelante el asunto por los pelos.
El portavoz socialista, José Antonio Diez, advirtió al equipo de gobierno que los ciudadanos «han dejado claro en las urnas la exigencia de transparencia, consenso y diálogo». Y mensaje al alcalde: «Si empieza así, su discurso habrá caído olvido, recupere sus palabras de la investidura». Santiago Ordóñez, de León en Común, recordó que antes el Pleno tenía catorce competencias y «ahora sólo siete; no le demos un golpe al plenario». López Sendino, de UPL, dijo que supone «una subversión de la democracia municipal y eso que el PP hablaba de regeneración democrática». Y desde C’s, Gemma Villarroel, recalcó que «la transparencia no está reñida con la eficiencia y la rapidez» y dijo que la presencia de su grupo en la Junta de Gobierno «aportará transparencia».
En la réplica, el portavoz del PP, Fernando Salguero, indicó que «supone un gran ejercicio de aplicación del código ético. No vacía el Pleno y sigue la vía de la nueva forma de hacer política. Yo creo que no se puede pedir más».
Otro asunto que rompió el consenso con el que comenzó el mandato, en este caso a pesar de haber sido todo pactado con detalle, fue el punto de las asignaciones por asistencia de los concejales a plenos, comisiones y otros órganos de gobierno. Los dos ediles de León En Común votaron en contra, mientras que los dos de León Despierta optaron por la abstención, el resto avaló el acuerdo.
Como argumento, el portavoz de una de las marcas de Podemos, Óscar Fuentes, afirmó que no podían apoyar un asunto que no cumpla los preceptos de su formación: ningún munícipe puede cobrar más de tres veces el salario mínimo interprofesional. «Debemos cumplir un compromiso ético». El mismo argumento utilizó Ordóñez, quien avanzó que él y su compañera ingresarán como máximo 1.000 euros al mes (les corresponderían alrededor de 2.200) y el resto lo entregarán a su partido.
Salguero, que no salía de su asombro, les recordó que «su código ético no es el de los demás, discutir de ética tiene el riesgo de caer en el juego de la demagogia» y enfatizó a León en Común que «su decisión no les va a impedir tener dos secretarios de grupo».
Antes de finalizar el pleno, el alcalde, Antonio Silván, quiso cerrar la sesión con un mensaje de concordia. Dijo que le gustaría que el espíritu de consenso a la hora de marcar la organización fuera «la tónica general del mandato».
Remarcó que «el organigrama municipal fijado cumple el principio de austeridad, la eficacia y el respeto a todos los grupos. Se adapta a la realidad municipal actual». Y se mostró convencido «del buen comienzo».