Granados maniobró para hundir la carrera política de Ignacio González
Logró que se supiera que quiso parar la investigación del ático.
Los papeles del caso Púnica dejan al descubierto más que nunca las guerras intestinas y descarnadas en el siempre convulso Partido Popular de Madrid. Francisco Granados maniobró en la sombra para conseguir hundir la carrera política de su compañero de partido Ignacio González al frente de la Comunidad de Madrid, puesto al que aspiraba incluso después de que Esperanza Aguirre designara a su vicepresidente como su sucesor en detrimento del entonces consejero de Presidencia. Perdidas entre la multitud de pinchazos telefónicos a los que la Guardia Civil sometió al entonces consejero de la Presidencia por su vinculación a la trama Púnica, hay varias intervenciones telefónicas que demuestran que Granados no solo estaba al tanto de los supuestos intentos de González por paralizar la investigación sobre su polémico ático en Estepona sino que el exconsejero promovió de manera activa que esta información saliera a la luz. Al final, y aunque el cabecilla de Púnica estaba ya en la cárcel, Granados consiguió que González fuese defenestrado y que ni siquiera fuera candidato del PP a la reelección a la Comunidad de Madrid, que finalmente acabó presidiendo, tras las elecciones de mayo pasado, la también popular Cristina Cifuentes. La enemistad entre Granados y González era un hecho conocido.
En los informes hay detalles de una conversación. «Francisco (Granados) le dice que lo importante es que en el informe (de Villarejo) queda reflejado que existió una reunión en la que este compañero de partido (González) intenta parar la investigación, utilizando su cargo», apunta la transcripción del pinchazo de las conversaciones de la Púnica.