EDUCACIÓN
La lucha de una madre porque dejen a su hija con inteligencia límite seguir estudiando
«Han pisado el sueño de mi hija», dice. La joven quiere estudiar FP por la rama de farmacia y su madre denuncia que se ha quedado sin plaza al no tener en cuenta su discapacidad
Madre e hija, ante el Juan del Enzina, centro en el que la joven cursó la ESO
«Es una luchadora». Con estas palabras describe Montserrat Teso a su hija de 18 años que, tras acabar la ESO, ha hecho todos los trámites para intentar matricularse en el ciclo de Formación Profesional Farmacia y Parafarmacia, pendiente de las vacantes reservadas para discapacitados, ya que la joven tiene inteligencia límite. Sin embargo, se ha quedado sin plaza. El tesón de su madre, que se suma a los esfuerzos que ha hecho su hija durante su formación, le ha llevado a visitar todas las administraciones y al Procurador del Común para intentar encontrar una explicación y una solución que justifique por qué se ha quedado sin una plaza para estudiar lo que a ella le gusta y para lo que está capacitada. «Ella es consciente de sus limitaciones, entiende la realidad y han tirado todo su esfuerzo a un pozo. Han pisoteado el sueño de mi hija, estudiar farmacia no era un castillo en el aire es algo que ella podía hacer y que le gustaba», apunta esta madre también luchadora que explica que, a pesar de que existe una reserva de plazas para discapacitados, a la hora de adjudicarlos no se tiene en cuenta, precisamente, la discapacidad si no la nota y que tras acabar la educación obligatoria estos alumnos «se quedan desamparados».
La estudiante «no hace más que llorar, porque sólo la familia y sus antiguos profesores saben el esfuerzo que ha hecho para sacar sus estudios». Ahora, desde Inspección Educativa sólo le dan la opción de esperar a septiembre para ver si queda alguna plaza vacante o que se matricule en administración o comercio, donde sí quedan plazas libres. Montserrat Teso apunta, tras pasar por todas las administraciones pertinentes, que todas se respaldan en el cumplimiento de la ley, pero que, sin embargo, el planteamiento es incorrecto ya que ese 5% de las plazas que se reserva a discapacitados «es insuficiente». La madre explica que este año se han ofertado muy pocas plazas para el curso de parafarmacia, que tiene una gran demanda, con lo que se ha reducido el porcentaje para discapacitados a lo que también se ha sumado que dos jóvenes se han presentado a ellas. «Hasta ahora no había pasado, por eso es necesario que revisen esta situación», comenta.
"Me indigna que todo
el dinero público
invertido en la
educación de mi hija
sea a fondo perdido"
«Es injusto y me indigna que todo lo que ha invertido Educación en su formación, con dinero público, ahora se tire a la basura, ha sido una inversión a fondo perdido», lamenta la madre, tras explicar la implicación que tuvo todo el equipo de Juan del Enzina, donde la joven ha cursado la ESO, con las clases de apoyo y de refuerzo. «Quiero que todas las familias que están en mi situación sepan qué ocurre cuando sus hijos acaban la enseñanza obligatoria, que se quedan sin una salida a pesar de sus esfuerzos», explica Montserrat Teso, quien demanda que la reserva de plazas para discapacitados sea real y para su acceso se tenga en cuenta el grado de discapacidad, no la nota.
De momento, esta familia está a la espera de que el Procurador del Común estudie el caso y de ver qué ocurre en septiembre para saber si finalmente la joven puede estudiar farmacia. «Si tengo que llegar a Madrid, al ministerio, allí iré», anuncia la madre de la estudiante que se ha convertido en una luchadora tan fuerte como su hija para que esta alcance su sueño.